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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 568

Floriana movió los ojos con picardía.

—No pasa nada, no me va a comer.

Esther vio a Floriana en cuanto terminó su escena. Fingió amabilidad, charló un poco con ella y luego mencionó que invitaría a todo el equipo a cenar, extendiendo la invitación a Floriana.

Floriana sonrió levemente.

—Claro, me apunto.

Por la noche, Esther reservó un salón en un hotel. Todo el equipo, actores y staff, asistieron. Sin embargo, el director, el productor y los protagonistas estaban en un reservado privado.

Esther llevó a Floriana al privado y la sentó a su lado.

—Flo, ¿recuerdas? Antes siempre eras tú quien invitaba al equipo a comer, y yo, que solo era una actriz secundaria, no tenía el nivel y solo podía colarme a tus cenas —dijo Esther sirviéndole una copa—. Esta cena es para pagarte aquellas veces, no te hagas del rogar.

Floriana tomó la copa que Esther le ofrecía y sonrió.

—Así es, la vida da muchas vueltas. Nadie sabe quién reirá al último.

Chocó su copa con la de Esther y se la tomó de un trago.

La sonrisa de Esther se desvaneció un poco mientras bebía también su copa.

—Pero la gente que ya quedó fuera del juego, ¿qué derecho tiene a pelear por ganar o perder?

—Los que están fuera también pueden volver a entrar si tienen con qué.

—Ja, ¿y tú tienes con qué?

Floriana parpadeó.

—¿Cómo sabes que no?

Esther apretó los labios y volvió a llenar la copa de Floriana.

—Si todavía quieres actuar, podría hablar con Facundo por ti. El problema es que lo que hiciste hace años lo enojó demasiado, dudo que pueda perdonarte.

—¿Qué hice? —Floriana arqueó una ceja.

Esther fingió sorpresa.

—¿Hiciste algo y ya se te olvidó?

—¡No digas tonterías!

—Entonces, si hablamos de infidelidad, el primero en ser infiel fue él, Facundo, ¿no?

Esther, al ver que los demás tenían cara de estar disfrutando el chisme, se apresuró a detener a Floriana.

—Cómo te sigue gustando bromear. Te invito otra copa.

Esther le sirvió de nuevo. Floriana sonrió y se bebió esa también.

Al ver que se la tomaba, Esther le sirvió otra rápidamente. Una tras otra, era obvio que Esther quería emborracharla.

Floriana decidió darle gusto y, tras varias copas, fingió estar ebria.

—Te llevaré a la sala de descanso de al lado para que reposes.

Esther ayudó a Floriana a levantarse. Al dejarla en la sala contigua y verla desmayada en el sofá por el alcohol, soltó una risa fría.

—Floriana, tú empezaste, ¡así que no me culpes por ser despiadada!

Esther salió y, poco después, el director de la serie, un hombre viejo de más de cuarenta años, entró frotándose las manos. Al ver a Floriana en el sofá, una sonrisa desagradable apareció en su rostro.

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