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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 645

Facundo se adelantó, agarró a Floriana de la muñeca y la jaló con fuerza hacia él.

El tirón hizo que Floriana tropezara y su cabeza golpeara contra el pecho de Facundo.

Ella apretó los dientes y lo empujó con todas sus fuerzas. —Facundo, puedes intimidarme a mí, insultarme a mí, ¡pero no te atrevas a lastimar a mi hija!

—¡Solo es una disculpa!

—¡Mi hija no robó nada de nadie!

—¡Entonces deja que le revisen los bolsillos!

—¡Eres un imbécil!

Cegada por la ira, Floriana intentó abofetear a Facundo, pero Esther la empujó, haciéndola caer pesadamente al suelo.

Carlota, al ver la escena, solo entendió que estaban lastimando a su mamá. Apretó los dientes y se lanzó contra Floriana y Facundo.

—¡Son unos malos! ¡Déjenos en paz!

Pero Carlota era solo una niña; antes de llegar a ellos, un miembro del equipo la sujetó.

—¡Suéltame! ¡Les voy a pegar! —gritaba Carlota pataleando.

Facundo miró a Floriana en el suelo, quien claramente se había hecho daño al caer, y a la furiosa Carlota. Esto no era lo que él quería; la situación se le estaba yendo de las manos.

—Olvídalo —dijo, reprimiendo una emoción extraña—. Déjenlas ir.

—Señor, no es justo. ¡Que me devuelva mi broche! —pataleó Rocío.

Facundo frunció el ceño. —Es solo un broche, luego te compro otro. Considéralo devuelto.

—¡Es una niña mala, tiene que pedirme perdón!

Esther sujetó a Rocío, fingiendo consolarla.

La gente murmuraba sin piedad. Incluso aquellos que se llevaban bien con Floriana no se atrevían a defenderla por miedo al qué dirán.

Carlota lloraba de coraje. —Mamá, que me revisen la ropa, ¡te juro que no robé nada!

Floriana abrazó a su hija con fuerza; no iba a permitir que nadie la tocara.

—Mamá te cree.

—Pero aunque tú me creas, ellos no. Dicen que soy una ratera.

—Tú no eres eso, Carlota, mamá lo sabe.

Justo cuando Floriana se sentía más desesperada, se escucharon unos aplausos lentos y sonoros.

—Vaya, qué espectáculo tan maravilloso.

Todos voltearon hacia el sonido y vieron entrar a un hombre de traje blanco, muy llamativo, con una sonrisa burlona y una mirada llena de una arrogancia encantadora.

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