Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 646

Era Víctor, quien caminó con paso relajado hasta detenerse frente a Floriana y su hija.

—Un montón de gente intimidando a una mujer y a una niña, y todavía dándose baños de pureza y justicia. Es para morirse de risa.

Miró a Floriana y a Carlota, y luego se dio la vuelta, quedando como un escudo entre ellas y la multitud. Clavó la mirada en el rostro sombrío de Facundo y torció la boca con desdén.

—Especialmente porque en este grupo hay varios «caballeros» que ladran más fuerte que los perros. Se ve que se toman muy en serio su papel de animales.

—¡Víctor! —gruñó Facundo—. ¡Esto no es asunto tuyo!

—Claro que no es asunto mío, solo vine a ver el chisme, pero resulta que me indignó lo que vi.

—¿Y tú te crees muy santo?

—Para nada, soy una fichita. Pero si hasta alguien como yo siente asco, imagínate. ¿Tú crees que lo que haces es de humanos?

—¡Tú!

—Claro, si es que eres humano, eso ya no lo tengo tan claro.

Facundo apretó los puños. No esperaba que alguien saliera en defensa de Floriana, y menos él. En realidad, no tenía intención de seguir acosándolas.

—Floriana, toma a tu hija y vete de aquí ahora mismo.

Mientras hablaba, miró a Floriana, pero en sus ojos solo encontró odio y repulsión.

—No seas malagradecida...

Facundo no pudo terminar la frase porque Víctor le bloqueó la vista.

—¿Por qué no mejor le pegas de una vez? ¿Quieres que te aplauda?

Facundo agarró a Víctor de la solapa. Ya había aguantado demasiado.

Víctor dejó que lo agarrara, sin enojarse, manteniendo esa sonrisa perversa en el rostro.

—Uy, ¿te picaste?

—¡Señor!

Ese «señor» de Carlota hizo que el corazón de Facundo temblara. Miró hacia la niña, pero se dio cuenta de que ella miraba a Víctor.

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido