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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 674

—Me duele por ti. Fuiste tan bueno con ella, pero no supo valorarte. No solo te engañó con otro hombre a tus espaldas, sino que... que se embarazó de ese tipo, e incluso prefirió divorciarse con tal de tener al bebé.

Facundo apretó el puño de golpe. ¿Cómo pudo olvidarlo? Floriana admitió con su propia boca que el niño era de ese hombre. Él, guardando una mínima esperanza, había pedido una prueba de paternidad.

Las pruebas de ADN no mienten...

Pero, ¿y si hubo un error?

Ese pensamiento volvió a surgir en su mente.

—La verdad es que Floriana no debió volver a la ciudad. En estos seis años, ya habías superado la humillación que te hizo pasar, pero ella no soporta verte bien y quiere arrastrarte al pasado. Creo que lo mejor que podemos hacer es mantenernos alejados, pero ella insiste en meter a su hija en el mismo colegio que Rocío. ¿Lo hará solo para fastidiarte?

Esther hizo una pausa y, al ver que Facundo no mostraba signos de ira contra ella, continuó:

—Por eso Rocío tiene razón. Deberíamos hacer que su hija se cambie de escuela y tratar de no vernos en el futuro. Eso sería lo correcto.

Facundo se giró hacia Esther.

—¿Quieres que la hija de Floriana se cambie de escuela?

Esther suspiró.

—Lo digo por el bien de nuestras dos familias.

—¿Y por qué no cambias a tu hija?

Esther se quedó atónita.

—Este es uno de los mejores colegios de la ciudad, ¿cómo voy a cambiar a Rocío? Tú... ¿qué quieres decir?

Facundo retiró la mirada, pensó un momento y llamó al director del colegio.

—Ya debe saber lo que pasó ayer.

—No necesito disculpas. Quiero que Carlota sea transferida.

—Yo hablaré con la gente del señor Crespo, usted solo notifique a la madre de Carlota.

Al escuchar esto, Esther soltó un suspiro de alivio y se sintió más segura. Ese hombre la amaba; aunque Floriana hubiera regresado, no podría cambiar ese hecho.

Solo tenía que mantener la calma y encontrar la manera de echar a Floriana y a su hija de la ciudad para no tener más preocupaciones.

El rodaje de Floriana estaba casi terminado. Por la tarde, llevó a Carlota de regreso a la ciudad en su coche.

—Te espero en mi casa.

Floriana condujo directamente hacia allá. Al estacionarse, recordó que Carlota seguía en el auto. Como la niña se había desvelado la noche anterior, había dormido todo el camino.

Floriana no la despertó. Cerró bien el coche y entró sola a la casa de Facundo.

Quien abrió la puerta fue Carmen, que se quedó pasmada al ver a Floriana.

—Señora, usted... ¿qué hace aquí?

Antes de que Floriana pudiera hablar, Esther, que llevaba puesto un camisón, intervino:

—Carmen, ¿a quién llamas "señora"? Ya estás senil, ¿verdad?

Carmen no se atrevía a provocar a Esther, así que asintió hacia Floriana y se fue a hacer sus labores apresuradamente.

Floriana entró sin dudarlo, pero Esther le bloqueó el paso.

—No tiene caso que busques a Facundo. Fui yo quien pidió que expulsaran a tu hija.

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