—Pero qué desperdicio…
—¿Es tu primera vez haciendo pastel?
—Sí.
—Por eso. Y aun así te está quedando muy bien. La próxima te va a salir mejor.
A Carlota le dio gusto que la alabara y siguió batiendo con más ganas.
—Quiero hacer un pastel bien grande para festejar el cumpleaños de mi mamá… y aparte dejar un pedazo grande para mi papá.
—Gracias.
—Hablo de mi papá, no de ti.
A Floriana se le apretó el pecho; le dio miedo que Facundo se fuera a enojar con Carlota.
—¿Por qué te cae bien él? —preguntó Facundo, sin molestarse, pero con seriedad.
Carlota respondió sin pensarlo:
—Porque mi papá es bueno conmigo.
—Yo también soy bueno contigo, y aun así no me quieres.
—Pero mi papá es mejor conmigo.
—Entonces, ¿si yo fuera mejor contigo que él, sí querrías que yo fuera tu papá?
—No.
—¿Por qué?
—Porque yo ya tengo papá. Si le digo “papá” a otra persona y se entera, se va a poner triste.
Carlota se negó con firmeza. Por más que Facundo intentó llevarla a su terreno, ella siguió del lado de Víctor.
Facundo tuvo paciencia de sobra. Aunque Carlota lo rechazó varias veces, no se enojó.
—Ahorita toca batir las claras. ¿Quieres hacerlo conmigo?
—¿Se puede?
—Claro.
Facundo la rodeó con los brazos para que alcanzara bien y le ayudó a sostener el batidor, batiendo juntos las claras. Conforme la espuma blanca fue subiendo, los ojos de Carlota se le iban iluminando.
—¡Ah, o sea que hacer pastel está bien fácil!
—La neta… es la primera vez que hago uno.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...