Hasta entonces, Víctor entendió por qué estaba enojada.
—¿Te importa eso?
Floriana apretó los labios. De pronto pensó que ella y Víctor ni siquiera eran pareja de verdad; en teoría no debería importarle, pero…
—¡Es que se me hace asqueroso!
A Víctor le pareció que Floriana estaba exagerando, pero no quería pelear. Así que asintió.
—Si te doy asco, me voy a bañar.
Al ver que Víctor se daba la vuelta para irse así nada más, a Floriana le subió más el coraje.
—¿De verdad vas a dejar que esto se pudra y ya?
—¡Me pusieron una trampa, chingada madre! —Víctor también se encendió.
—¿Y qué? ¿Por eso te acuestas con esas mujeres?
—¡No! Yo… yo…
Víctor iba a explicarle, pero en ese momento le vibró el celular. Lo sacó y vio que era un mensaje de Facundo. Se quedó extrañado… y luego vio que Facundo le había mandado un montón de fotos.
Fotos de él con Carlota haciendo el pastel, celebrándole el cumpleaños a Floriana. En las imágenes se veían felices, cercanos, como si fueran una familia.
Víctor se tragó la explicación. En lugar de eso, miró a Floriana con furia.
—¿O sea que mientras yo estaba encerrado en la comisaría, tú te estabas festejando tu cumpleaños con Facundo?
Floriana también alcanzó a ver las fotos en su celular. Frunció el ceño, pero al pensar en lo de Víctor con otra mujer, ya no tenía ganas de explicar nada.
—¿Y tú con qué cara me reclamas?
—¡Soy tu esposo!
—¿Tú crees que te lo mereces?
—¡Floriana!
—Víctor, neta me das asco.
—¡La que da asco eres tú!


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...