—Pero a la boda de mi hermana… yo tendría que ir, ¿no?
—No hace falta que vayas.
—¿No me dejas ir?
—¿Por qué eres tan necia? Si te apareces y empiezan los chismes, ¿no vas a hacer que tu hermana quede mal? Ella se va a casar con la familia Quintero; de ahí en adelante va a moverse entre gente importante. No puede cargar con porquerías.
Martina soltó una risa seca.
—¿O sea que yo soy… porquería?
—Como sea: a la boda no vayas. Y de aquí en adelante trata de ver menos a tu hermana. Además, con ese carácter de la chingada, tu papá y yo ya no te aguantamos. Tú también mejor ya casi no vengas a la casa.
A Martina se le cerró la mano en torno al celular. Entonces era eso: ya no la querían.
Ja. Ella dejó al hombre que amaba, se fue sola al extranjero a ganar dinero y sostuvo a su familia con su cuerpo durante tres años… y ahora le salían con que daba asco, que era una vergüenza, que no la querían.
Martina… ¿cómo puedes ser tan patética?
—Ya, ahí muere. No tengo nada más que hablar contigo.
Sin dejar que Martina dijera nada, Elsa colgó.
Martina se sintió ridícula. Ridícula por cambiar amor por “familia”, para que al final la familia la tirara… y el hombre que amaba terminara siendo el esposo de su hermana.
Cuando Víctor regresó a casa, Floriana ya se había ido al set desde la noche anterior.
La niñera se sorprendió al verlo.
—La señora Sánchez le dijo a Carlota que usted se fue de viaje de trabajo y que tardaría varios días en volver. Carlota se puso bien triste; decía que le apartó pastel a propósito y que, si usted regresaba hasta después, el pastel se iba a echar a perder.
Víctor fue al cuarto de Carlota. La gordita ya estaba dormida, con un libro de cuentos a un lado; seguro se aburrió, porque apenas iba en un par de páginas.
Se inclinó y le dio un beso en la frente. Luego fue al refri por el pedazo de pastel que Carlota le había guardado.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...