Erika y Amelia Chávez se pasaron gran parte del día resolviendo aquel caos y lidiando con todos los contratiempos.
Cerca de las tres de la tarde, Erika empezó a sentir un nudo en el estómago.
Temía que Valerio le hubiera dicho a sus papás y a su abuelo en qué kínder estudiaban los niños. Y aunque no se los hubiera dicho, con el poder de esa familia, podían averiguarlo en cinco minutos.
Le dio unas últimas instrucciones a Amelia, se subió a su auto y salió disparada hacia el kínder, con la intención de recogerlos mucho antes de la hora de salida.
Sin embargo, aunque iba con casi una hora de ventaja, tuvo la mala suerte de toparse con un choque múltiple que colapsó el tráfico.
Para cuando por fin logró llegar, estacionó el carro de cualquier forma y bajó corriendo.
Llegó hasta la reja de entrada y buscó desesperada los letreros con los grupos de sus hijos.
Cuando los encontró, barrió con la mirada la fila de los alumnos, pero no vio a sus pequeños por ninguna parte.
Erika, al borde del pánico, le preguntó a la profesora:
—Maestra Laura, buenas tardes, ¿dónde están Thiago y sus hermanos?
—¿Señorita Milán? Qué milagro verla —respondió la maestra con una enorme sonrisa—. Su abuela pasó a recogerlos. Ay, de verdad, quién iba a imaginar que usted es la esposa del señor Ramírez. Todo el personal creía que usted estaba casada con un Romero.
Al escuchar aquello, el color desapareció del rostro de Erika. Sin ganas de escuchar chismes, alzó la voz llena de furia y le reclamó:
—¡¿Qué clase de maestra es usted?! ¡¿Cómo es posible que le entregue a mis hijos a una desconocida?!
—Es que... —La sonrisa de la maestra se borró de inmediato, dándole paso a la angustia—. Yo vi la transmisión en vivo de ayer, y además, los padres de su esposo siempre salen en las noticias, todos aquí los ubicamos, así que...
—¡No me importa si salen en las portadas de todas las revistas! ¿Qué no hay reglas en esta escuela? ¡Cualquiera que venga por los niños tiene que registrar su tarjeta digital! Si ella no tenía el gafete ni la contraseña, ¡¿por qué se los entregó?!
Varios padres de familia que estaban cerca escucharon el pleito y se metieron de inmediato:

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón