Entrar Via

La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 724

—No me arrepiento de nada. Si se trata de ti, estoy dispuesto a hacer cualquier cosa.

Erika se acomodó con lentitud y, con mucho esfuerzo, pasó sus brazos alrededor de su cintura. Era la primera vez que lo abrazaba por iniciativa propia, la primera vez que buscaba su cercanía.

Aunque fue un pequeño gesto, conmovió profundamente el corazón de Valerio.

La abrazó con aún más fuerza y no dejó de depositar besos sobre su cabello.

Con la voz quebrada, Valerio le prometió:

—Eri, en cuanto salgamos de aquí, te daré una boda espectacular, para compensarte por todo lo que no pudiste vivir antes. Si quieres tener tu propio negocio, te apoyaré. Lo que sea que te guste hacer, contarás con todo mi respaldo...

Valerio hablaba con inmensa emoción, hasta que notó que la mujer entre sus brazos había dejado de moverse. El corazón casi se le sale del pecho.

Intentó llamarla en voz baja un par de veces, y Erika respondió con un quejido muy débil.

Rápidamente buscó el agua, abrió la botella, tomó un pequeño sorbo y luego acercó la boquilla a los labios de ella.

Después, desenvolvió el último panecillo que les quedaba, arrancó un trocito y se lo dio en la boca.

Al ver que aún masticaba y tragaba, Valerio pudo soltar un ligero suspiro de alivio.

De inmediato le envió un mensaje a Diego explicando la situación de Erika, exigiéndole que movilizara todos sus contactos, personal y recursos.

Al apagar la pantalla del celular, la angustia se apoderó de él. Su único consuelo era que, al parecer, los sentimientos de Erika hacia él empezaban a cambiar.

....................

[Quinto día atrapados]

En un rincón oscuro, Valerio seguía abrazando a Erika, recostado junto a la ventana del auto.

La mirada de Erika había perdido todo su brillo; sus ojos, antes luminosos, ahora estaban inyectados en sangre. Su cabello, usualmente suave, lucía grasiento y enmarañado.

Se apoyaba sin fuerzas sobre Valerio, aferrando con desesperación la botella de agua a medio terminar, como si fuera su única tabla de salvación.

Sus labios estaban tan resecos que la piel se le desprendía a capas; su mirada era vacía y desoladora, parecía haber perdido el alma.

Capítulo 724 1

Capítulo 724 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón