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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 930

Los asistentes se quedaron atónitos ante semejante espectáculo y el caos no tardó en reinar entre los asientos mientras los murmullos se volvían cada vez más fuertes.

Los guardias de seguridad del lugar no perdieron el tiempo. Reaccionaron al instante y se abalanzaron hacia la tarima.

Con gran profesionalismo, intentaron sacar del salón al histérico Camilo Ríos.

Pero Camilo se retorcía como una bestia acorralada, luchando con todas sus fuerzas.

Repartía patadas y golpes a ciegas contra los guardias, agitaba los brazos en todas direcciones y escupía una sarta de groserías e insultos irrepetibles.

Sin embargo, su resistencia fue inútil contra el peso y la fuerza de los de seguridad, quienes terminaron arrastrándolo a la fuerza hacia la salida.

Durante el forcejeo, su traje quedó hecho un desastre y su cabello un nido de pájaros. Su imagen imponente se había desmoronado por completo.

Afuera del centro de convenciones, Valerio Ramírez esperaba cómodamente en el interior de su lujoso auto, observando la escena.

En su rostro no se veía ni una pizca de sorpresa; todo había salido exactamente como lo había planeado.

Al ver a Camilo ser arrojado a la calle como un perdedor cualquiera, Valerio bajó lentamente la ventanilla. Una sonrisa cargada de burla se dibujó en sus labios.

Cuando Camilo vio a Valerio, la furia en sus ojos se transformó en un fuego incontrolable. Corrió como loco hacia el auto de Valerio, golpeando la ventana con los puños mientras gritaba:

—¡Valerio, maldito cobarde! ¡¿Cómo te atreves a jugarme sucio a mis espaldas?!

Valerio lo miró desde la comodidad de su asiento. Sus ojos denotaban un profundo desprecio.

Con una voz pausada, le contestó:

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