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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 21

—Cristi, ya entendiste lo que quiso decir la abuela, ¿verdad?

Octavio la estaba advirtiendo para que no le respondiera mal a la anciana.

—Lo que pase con la familia Lozano no me interesa.

Al ver que no la dejaban ni mencionar el divorcio, Cristina se llenó de coraje y se dio la vuelta para salir.

Octavio fue tras ella, pero Cristina lo empujó sin pensarlo.

Él, harto, terminó cargándola como si nada.

—Esto... —Sebastián, que sostenía a Julieta en brazos, no pudo evitar comentar—: Mamá, Cristina cada vez se está pasando más.

Natalia, molesta, le soltó:

—Deberías pensar en ti mismo primero. Entre todos ustedes ya dejaron en vergüenza a la familia Lozano.

Sebastián solo bajó la cabeza, sin poder decir una palabra.

...

Cristina fue llevada de regreso al Residencial Bahía Platina.

Apenas el carro se detuvo, el celular de Octavio empezó a sonar.

No era el tono exclusivo de esa persona, pero sí venía de Aalborg.

Cristina no le prestó atención, abrió la puerta y bajó del carro.

Valeria, al verla entrar, corrió a recibirla.

—Señora, había demasiada gente en ese momento, no pude detenerlos, solo llamé al señor Lozano... ¿Está bien?

Valeria, siendo también mujer, se imaginaba la vergüenza de ser jalada de la cama por extraños... Se le llenaron los ojos de lágrimas.

—No te preocupes, estoy bien.

Cristina tenía ojeras marcadas, pero aun así mantenía la espalda recta, sin dejarse vencer.

—Valeria, ¿puedes ayudarme a llevar todas mis cosas a mi estudio?

En ese momento, Octavio terminó su llamada y entró en la casa.

—Valeria, puedes ir a la cocina.

Valeria dudó un poco, pero bajó la cabeza y se fue.

Cristina cerró los ojos, lista para recoger sus cosas ella misma.

Pero Octavio la atrapó entre sus brazos, impidiéndole moverse.

Cristina detestaba ese contacto, intentó zafarse varias veces, pero no pudo.

El aliento cálido de Octavio le rozaba la oreja, y su voz, grave, sonaba especialmente tentadora.

—Ya le diste su merecido, la señora Lozano recuperó su dignidad. ¿Todavía sigues enojada?

—Cariño, el mejor cirujano de Solarenia vendrá a Valenciora para un foro estos días. ¿Quieres que le eche un vistazo a tu abuelo?

Cristina se sobresaltó.

Ese abuelo no tenía lazos de sangre con ella, pero le debía mucho. Octavio estaba usando la salud del anciano para manipularla.

Al notar su reacción, Octavio sonrió aún más.

—Cualquier intento de separarte sería muy mala idea para ti, Cristi. Cuando pase la celebración de nuestro cuarto aniversario de bodas, nos vamos de viaje. Te voy a dar la luna de miel que te debo desde hace cuatro años. Y de paso...

Se inclinó junto a su oído.

—...tenemos otro hijo.

Tener otro hijo le daría a Octavio un nuevo pretexto para atarla a su vida.

Los ojos de Cristina mostraron un brillo helado.

—Octavio, jamás he lastimado a la gente que quieres. Si he aguantado, no ha sido por miedo. Si alguien se atreve a tocar a la persona que más me ha ayudado, lo pagaré con creces.

Octavio ladeó la boca en una sonrisa seca, como si reflexionara.

—¿Con creces? Vaya, mi esposa sí que sabe defenderse.

...

Como estaba tan enojada, Octavio optó por no insistir. Mejor dejar pasar el tiempo y después buscar la manera de hacer las paces.

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