Entrar Via

La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 272

—¡Tú, desgraciada, ¿todavía te atreves a acercarte a Octavio?!

Jimena ya se lanzaba para golpearla, pero Octavio la detuvo de un tirón.

Él sujetó la muñeca de Jimena con firmeza, sin apartar la vista de Cristina, y una sonrisa desdeñosa se dibujó en sus labios.

—Cuando de verdad tengas con qué, entonces ven y dime esas cosas en mi cara. Señora Lozano, no me da miedo que todo el mundo sepa que sin mí, tú no eres nadie.

Dicho eso, arrastró consigo a Jimena, que seguía ardiendo de rabia.

Cristina contempló cómo el carro de lujo se alejaba a toda velocidad, quedándose sola en la acera con los ojos entrecerrados, tragándose el coraje.

En la distancia, Saúl bajó la mirada desde el Ferrari estacionado y le habló a quien iba atrás.

—Jefe, ¿quiere que intervenga?

Tobías, sin despegar los ojos de los documentos, respondió con voz tranquila:

—No hace falta, si necesita ayuda, sabrá pedirla. Además, hay caminos que ella debe recorrer sola.

Viendo la expresión imperturbable de Tobías, Saúl entendió que no debía insistir y subió lentamente la ventanilla.

...

Esa noche, una noticia reventó las redes.

Cristina, presentándose como la nuera mayor de la familia Lozano, publicó un comunicado en sus redes sociales anunciando que su matrimonio con Octavio ya estaba en proceso de divorcio. En el mensaje, lo acusó de haberle sido infiel en múltiples ocasiones y de comportamientos vergonzosos que la hicieron pasar humillaciones, por lo que había decidido terminar la relación.

Al final del comunicado, Cristina lanzó una pregunta directa: ¿por qué Jimena, a pesar de haber sido detenida por comprar medicinas ilegales que dañaron a otros, fue puesta en libertad tan rápido?

Su jugada, directa y sin titubeos, causó un gran revuelo. Muchos pasaron la noche en vela, siguiendo la controversia.

Octavio leyó la noticia sin inmutarse. Al contrario, apenas pudo reprimir una sonrisa y le ordenó a Marco:

—Déjala toda la noche. Mañana la quitamos.

Marco no pudo evitar soltar la pregunta:

—Señor Lozano, ¡ella ya lo llama ‘su exmarido’ ante todos! Eso sí que le pega fuerte a su reputación...

Octavio solo sonrió, sin molestarse en dar explicaciones.

—Pero, señor Lozano —insistió Marco, visiblemente nervioso—, el señor Velázquez llamó hace rato. Quiere que mañana dé una conferencia de prensa para anunciar el compromiso con su hija, o si no, Fabián dejará de trabajar para nosotros. ¿Y ahora qué hacemos?

...

Al día siguiente, Cristina despertó y vio que la noticia ya había desaparecido de tendencias.

Nada fuera de lo esperado. Ni le sorprendió ni le afectó el ánimo.

—La vez pasada sí me pasé, pero ya me tocó la tunda, ¿no estamos a mano?

Cristina alzó la ceja con picardía.

—¿A mano? Si yo no te pegué. Si quieres... grítame ‘papá’.

Francisco la insultó entre risas:

—¡Qué niña tan insoportable! Lárgate.

Cristina curvó los labios en una media sonrisa y caminó hacia los elevadores.

No había dado ni tres pasos cuando, de repente, varias sombras surgieron del pasillo de emergencia.

Uno de ellos le tapó la boca y la jaló con fuerza hacia la escalera.

Cristina forcejeó, pero enseguida sintió un golpe eléctrico en la cintura. Alguien le apretó con fuerza una vara electrificada.

Un hormigueo intenso recorrió sus piernas y, sin poder evitarlo, se desplomó, quedando a merced de quienes la arrastraron rumbo a la azotea.

Francisco intentó correr tras ella, pero la secretaria se le atravesó.

—Señor Jurado, usted ya perdió un proyecto importante por culpa de esa mujer. ¿No ha pagado suficiente? Mejor no se meta en los problemas de la señora Lozano.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Revancha de una Ex-Ama de Casa