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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 484

Detrás de él, la gigantesca pantalla mostraba una presentación. En el centro, el nuevo logotipo de «Dinámica Suprema» y su significativo nombre: «AbreLatam».

—Señoras y señores —la voz de Elián resonó en todo el recinto—, hoy, Dinámica Suprema tiene el honor de presentarles una tecnología que redefinirá el almacenamiento de energía. La hemos llamado «AbreLatam».

Para esos dos minutos en el escenario, había ensayado todo el día anterior.

La presentación mostró unos parámetros teóricos para la nueva batería que dejaron a todos boquiabiertos: una densidad de energía decenas de veces superior a la de los mejores productos actuales, una eficiencia de carga y descarga cercana al límite teórico y una vida útil de hasta diez años.

Un murmullo de incredulidad comenzó a recorrer la sala. Incluso muchos expertos veteranos declararon que «eso es simplemente imposible».

Elián no se inmutó.

—Sé que puede que no lo crean. Hace un mes, yo tampoco creía que podría pasar de ser un cirujano a dirigir una empresa de investigación de nuevas energías. Pero cualquier tecnología que se adelanta a su tiempo necesita datos que la respalden. Así que, dennos un momento, y se lo demostraremos.

Cristina y varios ingenieros de la empresa, con cubrebocas, ya esperaban a un lado del escenario con el equipo.

***

En la primera fila del público, Saúl se acercó a toda prisa a Tobías y le susurró algo al oído.

Tobías, viendo a Cristina prepararse para subir al escenario, frunció el ceño cada vez más.

En el escenario, Elián anunció en voz alta:

—A continuación, demos la bienvenida a la principal desarrolladora de la tecnología «AbreLatam», nuestra directora técnica, la señorita Cristina Pérez, quien nos hará una demostración.

Abajo, Tobías dijo con voz grave:

—Haz algo para detenerla.

Saúl se quedó perplejo por un momento y, con la duda de si lo lograría, corrió hacia el backstage.

***

Todas las miradas, como atraídas por un imán, se clavaron en la plataforma de demostración.

Algunos competidores y expertos que la miraban con escepticismo sonrieron, listos para disfrutar del espectáculo.

En el backstage, Saúl se secó el sudor de la frente y le envió a Tobías un emoji de «misión cumplida».

Aunque Cristina quedara en ridículo, su seguridad era más importante que un poco de orgullo.

Cristina tampoco esperaba ese contratiempo.

Miró el conector de alimentación quemado y, un segundo después, hizo algo que dejó a todos atónitos.

Rodeó el láser, arrancó el módulo de alimentación dañado con sus propias manos, tomó el cable de «AbreLatam» y lo conectó directamente al circuito principal del interior del equipo.

—¿Qué está haciendo? —exclamó alguien entre el público.

Tobías frunció el ceño al instante.

***

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