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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 489

La expresión de fragilidad de Cristina se desvaneció en un instante. Sin mostrar el menor temor, sacó una grabadora delgada del bolsillo interior de su saco y la arrojó sobre el escritorio.

—Mientras graba, envía una copia remota cada minuto. Un juguetito nuevo, te lo regalo.

Eduardo, que pasaba a su lado, se detuvo un momento y luego continuó hacia la barra.

—Compañera, desde ayer eres toda una celebridad. No puedes jugar así. ¿Qué te sirvo?

—Ya me llené de puros corajes contigo, ¿para qué quiero tomar algo?

Cristina se sentó en la silla frente a su escritorio.

Eduardo se rio. Le preparó un té con leche y se lo puso enfrente.

—Betina no es así normalmente. ¿Tuvieron algún malentendido?

Cristina miró la taza, pero no la tocó.

—¿Me estás diciendo que soy como una droga para ella? ¿Que en cuanto me ve, se le alborotan las hormonas y saca su verdadero yo?

Eduardo volvió a reírse.

—En la preparatoria eras una chica muy tranquila. ¿Ahora de dónde sacas tanto veneno para hablar? Patricio Gutiérrez no supo criar a su hermana.

—Se te olvida que mi educación depende de con quién esté tratando.

Eduardo cerró los ojos y juntó las manos en un gesto de rendición.

—Me rindo, señorita. ¿Contenta?

Cristina levantó ligeramente la barbilla.

—Entonces, hablemos de negocios.

Eduardo puso cara seria y asintió.

—¿De verdad te gusta Betina? —preguntó ella, parpadeando.

Eduardo casi se cae de la silla.

—¿A eso le llamas negocios?

—Es la introducción a los negocios —asintió Cristina.

Eduardo se dio por vencido, pero su respuesta fue muy calculada.

—En los pueblos se habla de amor. En un lugar como Clarosol, primero se miran las cartas que cada uno tiene en la mano. Si además hay amor, pues mucho mejor.

Cristina suspiró para sus adentros, pensando en la mentalidad de aquel lugar y, de paso, en Tobías.

Él también había crecido en un ambiente así, pero él…

Apartó rápidamente esos pensamientos y una sonrisa astuta se dibujó en sus labios.

—Estoy pensando en editar un video con la maravillosa actuación de tu novia y subirlo a la cuenta de Dinámica Suprema. El título sería: «La verdadera cara de la hija adoptiva de los Rivas: el oscuro secreto detrás del Proyecto Génesis».

—Un corazón cultivado con células propias no tiene riesgo de rechazo, pero no es adecuado para todos —dijo Eduardo, sin alterar su expresión—. No puedo darte una respuesta hasta que analice todos sus datos.

Cristina lo miró sin decir nada.

—Te garantizo que analizaré los datos de tu amiga de forma justa y objetiva, y te daré una conclusión honesta —dijo él, recostándose en su silla.

—Solo tienes una oportunidad para ganarte mi confianza. Aprovéchala.

Eduardo sonrió con resignación.

—Compañera, no me hables así, no estoy acostumbrado.

***

Mientras tanto, en la oficina de Betina, la señora Rivas llevaba un buen rato esperando.

Miró la hora.

—¿Cuánto más se va a tardar Eduardo?

—Deja le llamo para preguntarle.

A Betina tampoco le hacía gracia. No sabía de qué tanto hablaban en esa oficina.

***

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