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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 73

Cristina fue tomada por sorpresa. La empujaron y, tambaleándose, retrocedió hasta chocar con fuerza la cadera contra el frío soporte metálico de suero. Un golpe seco la hizo gemir de dolor.

Al mismo tiempo, Marisol, en medio de ese forcejeo, perdió el equilibrio y se tropezó, estrellando la muñeca con un —¡paf!— contra la dura baranda metálica de la cama del hospital.

El dolor fue tan intenso que las lágrimas le rodaron de inmediato y soltó un grito agudo:

—¡Ah! ¡Mi mano!

Octavio dio un paso veloz hacia adelante. En un inicio, su intención era revisar cómo se encontraba Cristina.

Pero, en cuanto escuchó el grito de Marisol, cambió de dirección de inmediato y la tomó del brazo.

—¿Qué pasó? ¿Te lastimaste?

Sebastián, por su parte, estalló en furia y, sin pensarlo, empujó a Cristina, que apenas había logrado ponerse de pie, y la tiró al suelo.

—¡Ya te pasaste! No solo asustas a tu suegra, ¿ahora te atreves a golpear a tu cuñada? ¿De verdad crees que, porque la abuela te apoya, puedes hacer lo que quieras? No olvides que la solicitud de medicamentos de tu abuelo apenas se aprobó, pero eso no quiere decir que todo esté resuelto.

Cristina cayó pesadamente al suelo. El dolor en su costado, donde ya se había golpeado antes, se intensificó como si le clavaran agujas. Sin embargo, al levantar la mirada y ver a esos dos hombres protegiendo con desesperación a las mujeres que tenían frente a ellos, todo el dolor se le hizo difuso, lejano.

—Hermano, yo...

Marisol se preparaba para hacerse la heroína y decir que estaba bien, pero Octavio la soltó de repente y caminó directamente hacia Cristina.

Sin embargo, Cristina se giró, y cuando él extendió la mano, ella ya se estaba incorporando por sí misma.

Incluso, cuando Octavio estuvo a punto de tocarla, ella se apartó.

No quiso regalarle ni una sola mirada más. Cristina se volvió hacia Sebastián, con la voz tan cortante como el filo de un machete.

—Voy a ir a la sala de extracciones, como quieres. Pero ustedes, la familia Lozano, ya cruzaron un límite. Desde hoy, para mí no existen ni suegro ni esposo. Si algún día esto termina mal, quiero ver a quién le va peor.

Eso era, en palabras claras, una ruptura total.

Sebastián quiso responder, pero Cristina ya había salido de la habitación.

Se volvió enojado hacia su hijo.

—Mira nada más en qué la has convertido con tanto consentimiento.

Octavio mostró un semblante impasible, pero su voz salió como un disparo seco, cargada de amenaza.

—Padre, recuerda bien el costo de haber usado a Adrián para amenazarme. Si para ti solo existe Julieta, ¿por qué Cristina no puede ser igual de importante para mí? No esperes que siga valorando esta relación de padre e hijo...

No terminó la frase, pero le bastó con mirar a Marisol para dejar claro su mensaje.

Sebastián se quedó pálido, intentando buscar palabras para suavizar la situación, pero cuando quiso abrir la boca, su hijo ya había salido detrás de Cristina, dejando la habitación impregnada de una tensión que calaba hasta los huesos.

Marisol bajó la cabeza. En sus ojos se agolpaba una tormenta de emociones.

...

Sala de extracciones.

La enfermera señaló la pantalla.

—El doctor Montoya dejó una nota especial: esta señora tuvo una cirugía mayor y no puede donar sangre durante un año.

Óscar se quedó sin palabras, como si algo se le atascara en la garganta.

Al menos Elián había hecho algo correcto por una vez.

Cristina guardó su credencial y se puso de pie.

Aún le dolía la cintura y por poco pierde el equilibrio.

Apoyándose en la mesa, se irguió y miró a Óscar.

—Estoy evitando que el doctor López cometa un error, ¿no te diste cuenta?

Óscar tragó saliva, incapaz de responder.

Cristina le sonrió, como quien conoce la verdad pero no piensa indagar más.

—Eres buen médico. Seguro te espera un futuro brillante. Ocho años de carrera no son para tomarlos a la ligera. Mejor piensa bien lo que haces, ¿no crees?

Óscar se mostró visiblemente incómodo.

Cristina había visto la tarjeta de hospitalización de Julieta en la habitación. Sabía que Óscar era su médico responsable.

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