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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 86

Julieta, al escuchar esas palabras, miró a su hija con ansiedad.

Marisol permanecía callada, como si todo dependiera del padre y del hermano.

Sebastián, al ver que insistía tanto, azotó la mano sobre la mesa.

—Hacerle una biopsia de ovario a Julie sería un daño muy grande para su cuerpo. Solo acepto que le hagan un análisis de sangre. Si con ese examen demuestran que sus plaquetas sí tienen problemas y no puede operarse, ya no tendrán razones para decir que está fingiendo.

Octavio guardó silencio unos segundos.

—Está bien.

Sebastián continuó, esta vez hablando despacio y marcando cada palabra.

—Pero si queda claro que Julie no está fingiendo...

Hizo una pausa intencionada.

—Entonces quiero que le saquen médula ósea a Cristina para curar a Julie.

Los ojos de Octavio lanzaron una mirada cortante.

—¿Eso te lo recomendó el doctor López?

Sebastián apretó los dientes.

—¿Vas a dejar que una mujer te haga perder la dignidad frente a mí?

Octavio se acercó a la ventana y contempló el horizonte con una calma inquebrantable.

Marisol, sin decir nada, fijó la mirada en la espalda de su padre; en sus ojos bailaba una chispa difícil de descifrar.

Poco después, el hombre se giró y soltó una sola palabra:

—De acuerdo.

...

A las diez en punto, una enfermera llegó a la habitación para tomar muestras de sangre.

Óscar estaba presente, agachando la cabeza todo el tiempo, sin atreverse a mirar a nadie.

Tomaron tres tubos.

Uno sería para el análisis, los otros dos de reserva. Todos estaban etiquetados con el número 7016wA/B/C.

Las muestras se colocaron en una caja térmica con candado de combinación. Luego, la entregaron al personal del Centro de Análisis Preciso que había ido a recogerlas.

...

Cristina, sentada en su carro nuevo, no apartaba la vista del pequeño carro blanco que tenía escrito “Centro de Análisis Preciso” en la puerta.

Ángela, que nunca había hecho algo así, estaba un poco nerviosa.

—¿De verdad crees que Marisol va a intentar cambiar las muestras?

Cristina permaneció en silencio.

Ángela respiró hondo.

—Nunca imaginé que Octavio aceptaría volver a revisar la enfermedad de Julieta. Parece que sí confía en ti.

—No es que confíe en mí —Cristina tenía claro lo que pasaba—. La verdad es que él también ha tenido sus dudas. Al final le conviene aprovechar mis sospechas para hacer otro examen.

Cristina lo siguió de cerca.

Parecía que iban directo al centro de análisis, pero a mitad de camino se detuvieron frente a una fonda.

Los dos empleados bajaron y entraron al restaurante, dejando la puerta del carro sin seguro.

—Están esperando a que alguien venga a cambiar las muestras de sangre —dijo Cristina.

—¿Quieres que tome fotos? —preguntó Ángela, sacando el celular.

Cristina negó con la cabeza.

—Una foto no sirve de nada. Quédate aquí.

Dicho esto, bajó del carro y se acercó al vehículo del Centro de Análisis Preciso. Se quedó parada junto a la puerta mientras los otros comían.

Al salir, los dos empleados la vieron ahí parada y no pudieron ocultar su sorpresa.

—Señorita, ¿le podemos ayudar en algo? —preguntó uno de ellos.

Cristina sonrió con naturalidad.

—Vi que dejaron el carro sin seguro. Solo lo estaba cuidando por ustedes.

Ambos entendieron de inmediato que ya no les sería posible cambiar las muestras. Le dieron las gracias y siguieron rumbo al centro de análisis.

Cristina los acompañó hasta el edificio y subió con ellos.

En ese momento, los dos se dieron cuenta de que algo no estaba bien.

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