Capítulo 200 Al ver a Héctor, Julieta detuvo el movimiento de sus manoS.
Sofía levantó la cabeza para mirarlo y luego volvió el rostro hacia otro lado, ignorándolo.
Héctor se acercó y miró a Julieta:
—Quiero hablar con Sofía a solas.
Julieta lo miró un instante, no respondió y se dirigió con suavidad a Sofía:
—Te esperaré afuera.
Sofía asintió.
Julieta le entregó la muñeca que tenía en las manos y se levantó para salir de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.
Al bajar al primer piso, vio a Malena.
Malena estaba a punto de dirigirse a la cocina.
—Detente.
Malena se detuvo y, al ver la expresión fría de Julieta, sintió un leve estremecimiento.
—¿Qué quieres?
Julieta se acercó lentamente y la miró desde arriba con ojos helados.
—¿Cuál es exactamente tu posición en esta casa?
¿Qué eres para Sofía?
El rostro de Malena se ensombreció.
—¿Y a ti qué te importa? En cualquier caso, mi relación con Sofía es mucho más cercana que la de una extraña como tú.
Julieta respondió con frialdad:
—Parece que no lo tienes claro, así que te lo diré yo.
No eres más que una empleada doméstica. No creas que por vivir aquí desde hace muchos años tienes derecho a dar lecciones delante de los dueños.
—¡Aun así soy mejor que una extraña como tú...!
Julieta levantó la mano y le dio una bofetada.
Malena se cubrió la mejilla, con los ojos muy abiertos.
—¿Te atrevesa pegarme?
—¿Y no debería hacerlo, después de que hablas mal de mí a mis espaldas?
Los ojos de Malena se llenaron de ira.
Había trabajado allí durante tantos años; incluso Adriana siempre la trataba con cortesía.
¿Y esta mujer se atrevía a pegarle?
Se lanzó hacia Julieta para devolverle el golpe.
Pero Julieta reaccionó con rapidez: dio un paso lateral, levantó ligeramente el pie y la hizo tropezar.
—¡Ay!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)