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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 822

Héctor regresó a la empresa.

Miguel le entregó un informe con los resultados de la investigación sobre el accidente de Julieta.

Héctor lo tomó y comenzó a revisarlo.

El conductor del camión era un asesino prófugo.

Dos días antes del accidente, su familia había recibido una transferencia de cincuenta mil dólares desde una cuenta anónima abierta en el extranjero.

La persona detrás de todo había actuado con extrema cautela, pero, después de dos días de investigación, ya habían logrado descubrir su identidad.

Se trataba de alguien que había huido al extranjero cinco años atrás y que, en efecto, tenía cuentas pendientes muy serias con Grupo Central.

Sin embargo, aunque se encontraba fuera del país, sabía perfectamente todo lo que ocurría en Monteluz.

Cuando Héctor terminó de leer el informe, su mirada se ensombreció.

—Puedes retirarte.

Miguel asintió y salió de la oficina.

Desde que Julieta había sufrido el accidente, era evidente que Héctor se preocupaba por ella mucho más que antes.

Héctor sacó el celular y marcó un número.

***

Jimena se quedó en Costa Dorada para acompañar a Julieta e incluso preparó personalmente la cena.

Con Sofía a su lado, Julieta se veía mucho más relajada.

Durante todo el día, su estado de ánimo se mantuvo estable.

Eso hizo que Jimena se sintiera más tranquila.

Después de cenar, Jimena se dispuso a regresar a casa.

—Thiago está en casa. Tengo que volver para cuidarlo.

Julieta no intentó detenerla.

—Mándame un mensaje cuando llegues.

Jimena asintió.

Sofía se despidió de ella agitando la mano.

—Adiós.

—Adiós. Acuérdate de ir a jugar a mi casa —respondió Jimena.

Luego, el chofer llevó a Jimena de regreso.

Cuando llegó a casa, Mauricio no estaba.

Jimena recibió a Thiago de brazos de la niñera y preguntó:

—¿Dónde está Mauricio?

—Salió como a las cinco —respondió la niñera.

Jimena se sentó en el sillón con Thiago en brazos.

—De verdad fue muy poco. Te prometo que no volveré a tomar.

—¿Cuántos años tienes ya? ¿Todavía tengo que estar detrás de ti todo el tiempo para decirte qué puedes comer y qué no? Julieta acaba de salir del hospital, no come bien ni puede dormir, ¿y tú todavía tienes ganas de andar saliendo a comer y a tomar? Si te sobra tanto tiempo, ¿por qué no te preocupas un poco más por ella?

Mauricio se disculpó de inmediato.

Después, tomó a Thiago en brazos y le habló con tono conciliador:

—Ayúdame a calmarla. Dile que ya no esté enojada conmigo.

Jimena estaba molesta, pero también se sentía impotente.

Al final, le pidió a la niñera que le preparara un vaso de agua a Mauricio.

Él no sentía que estuviera borracho.

Apenas había tomado unos cuantos tragos, pero, sin motivo aparente, se sentía mareado y ni siquiera lograba recordar con claridad de qué había hablado con Camilo.

Sacudió ligeramente la cabeza y dejó de darle vueltas al asunto.

Supuso que simplemente había olvidado algunas cosas por haber bebido.

Después del regaño que acababa de recibir, no volvería a atreverse a tomar.

***

Mientras tanto, en una lujosa residencia, Guadalupe contemplaba el documento de garantía que tenía entre las manos.

En el espacio destinado a la firma aparecía claramente la firma de Mauricio, hecha de su puño y letra.

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