Capítulo 393 Julieta regresó a la empresa y entró a su oficina.
Firmó el contrato, lo selló y lo envió.
En el momento en que lo despachó, por fin sintió cómo la tensión en su pecho se disipaba.
Todo estaba resuelto.
Lo siguiente sería encargarse de los trámites de transición y los ajustes posteriores.
Cristina tocó la puerta y entró.
Le habló sobre la operación futura y mencionó que ese día llegaría un socio de canales internacionales.
—¿Quieres recibirlo personalmente? —preguntó.
—Sí, organízalo —respondió Julieta.
—De acuerdo.
Cuando Julieta retomó el trabajo, notó que Cristina seguía ahí, sin moverse.
Alzó la vista.
—¿Pasa algo más?
Cristina dudó un momento.
—Pensar que después será difícil verte... la verdad sí me da un poco de tristeza.
Aurora Belleza no había llegado hasta ahí solo por Julieta.
Había sido el esfuerzo de todo el equipo, y Cristina era quien más había aportado.
Julieta se levantó, rodeó el escritorio y la abrazó.
—Perdón... por no haberlo hablado antes con ustedes.
Cristina le devolvió el abrazo.
—Sí me molesté cuando lo dijiste... pero sé que estabas agotada. Tienes tus razones. A veces también hace falta parar un poco.
Julieta asintió, se separó y dijo con seriedad:
—Gracias. Seguimos en contacto.
Cristina no respondió, solo asintió.
—Prepárate. A las dos es la reunión.
—Está bien.
*** Héctor llegó a la villa de Leonardo.
Había guardias en el interior.
Al verlo, uno de ellos lo detuvo.
—Señor Héctor, el señor Leonardo no puede recibirlo en este momento.
Héctor lo miró.
—Ve a avisarle.
Luego caminó directamente hasta el sofá y se sentó.
El guardia dudó, pero al final subió.
Diez minutos después...


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