Moisés: [¿Entonces fue la señorita Calvo quien se lo dio a Regina?]
Federico: [Sí.]
Moisés estaba muy sorprendido.
[¿Y tú qué papel jugaste en todo esto?]
Federico no respondió. ¿Qué papel jugó? El de ser empujado por Jimena hacia donde ella quería.
Al ver que Federico no contestaba, Moisés entendió. Parecía que Regina aún no se había dado cuenta del todo de la advertencia de Jimena, por eso corría el rumor de que Federico se había peleado con su esposa para conseguirle esa sesión de fotos.
Moisés: [Federico, ten cuidado. Tengo el presentimiento de que, en el futuro, la señorita Calvo te va a traer cortito, como si fueras su perrito faldero.]
Federico: [Lárgate.]
Llegó la hora de salida y Jimena salió de su oficina. Coincidió con que Federico también salía de la suya. Sus miradas se cruzaron en el aire; Jimena asintió levemente a modo de saludo y se dirigió hacia el elevador.
Federico arqueó una ceja, caminó hacia ella y se detuvo a su lado para esperar el elevador juntos. Cuando las puertas se abrieron, Jimena entró primero y Federico la siguió.
Solo estaban ellos dos en el elevador, y el ambiente era demasiado silencioso. Viendo que Jimena no tenía intención de hablarle, Federico rompió el silencio.
—¿Qué tal se sintió la señorita Calvo en su primer día de trabajo?
—Bastante bien —respondió Jimena—. Todo bajo control.
Federico alzó una ceja.
—Me alegro. Si tienes alguna duda, puedes preguntarme.
—Por el momento no tengo ninguna duda.
Federico se recargó en la pared del elevador, observando a la hermosa mujer a su lado, y sonrió.
—¿Y cómo piensa la señorita Calvo manejar los chismes de la empresa?
Jimena mantuvo la vista al frente.
—No hay necesidad de manejarlos.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...