Sin embargo, Esmeralda terminó hablando:
—Papá, Vale, hermano... David se va a divorciar de mí.
El silencio cayó sobre el comedor. Las caras de todos se pusieron serias, especialmente la de Manolo, que bajó la cabeza tenso.
Era un resultado esperado, solo que no creyeron que fuera tan pronto.
Aunque las familias eran consuegras, nunca hubo boda, solo firmaron el papel. En más de medio año no habían tenido contacto.
David nunca había pisado la casa de los De la Garza. Los Montes tampoco visitaban. Cuando Esmeralda iba sola a casa, Manolo y Valentina le daban regalos para que los llevara a la mansión.
Esmeralda los entregaba y doña Antonella los recibía por cortesía, pero ella sabía que luego se los daban a los empleados.
Marisa, en cambio, hacía que los tiraran a la basura frente a ella, diciéndole que no llevara esas baratijas.
David también le decía que dejara de hacer cosas sin sentido.
Un matrimonio tan desigual estaba destinado a fracasar.
Esmeralda se mordió el labio y continuó:
—Pero será hasta que nazca la bebé. Además, ya le dije al doctor Loyola que en febrero me iré a la Academia Rothschild a hacer el doctorado.
Álvaro rompió el silencio:
—¿A la Academia Rothschild? ¡Eso es genial! Esme, eres demasiado brillante para estar atrapada en un matrimonio. Decidas lo que decidas, yo te apoyo.
Esmeralda asintió sonriendo.
—Gracias, hermano.
Manolo suspiró con profunda culpa.
—Que se divorcien entonces. Todo es culpa mía; una familia común como la nuestra no debió mezclarse con los Montes.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...