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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1018

—Paula Nájera.

Al escuchar que alguien la llamaba, Fabiana Rivas se giró en dirección a la voz y vio a Paula. La mujer llevaba un vestido largo y entallado de satén sin tirantes, sin adornos innecesarios. En su cuello lucía un collar de zafiros azules, su largo cabello ondulado caía con suavidad y llevaba un maquillaje intenso que resaltaba su aura elegante y radiante.

Fabiana la fulminó con la mirada, incapaz de ocultar su aversión e incluso sus celos. Era increíble que tuviera el descaro de aparecerse por ahí.

Paula estaba conversando con otras personas.

—Paula, no viste lo zalamera que estaba Fabiana Rivas hace un momento, el señor Enzo Catalán ni siquiera le prestó atención.

Paula y Fabiana no se llevaban bien, por lo que casi nunca asistía a los eventos organizados por la familia Rivas. Por supuesto, eso era una rivalidad personal entre las generaciones más jóvenes.

La invitación había sido enviada a su padre, y al enterarse de que Enzo asistiría esa noche, Paula decidió ir.

Al darse cuenta de que Fabiana la estaba mirando, levantó la vista hacia ella. Fabiana, con expresión gélida, se dio la vuelta y se alejó.

—¿Y Enzo? —preguntó.

Cuando ella llegó, Enzo acababa de salir del salón de banquetes.

—A un mesero se le derramó una copa encima por accidente, quién sabe a dónde se fue ahora.

Al escuchar eso, Paula esbozó una sonrisa fría. Vaya "accidente" tan oportuno.

Su padre terminó de saludar a unos conocidos y se acercó a ella. Ambos se apartaron un poco.

—Papá, ¿qué pasa?

—Hoy muchos vinieron solo por Enzo —comentó Rodrigo Nájera.

Él no tenía ningún problema con que Paula quisiera recuperar a Enzo. En los últimos años le había presentado a un sinfín de candidatos, había salido con algunos, pero hasta el día de hoy, ninguno había funcionado.

Sabía que, en el fondo, ella no podía olvidar a Enzo.

Ahora que Enzo se había independizado por completo, siendo un joven talento tan sobresaliente, exitoso y con una reputación intachable, ¿quién no querría tenerlo como yerno?

Por supuesto que Paula se había dado cuenta. Desde que entró al salón, vio a muchas personas asistiendo con sus hijas solteras, todas arregladas de manera impecable. Si uno no supiera de qué trataba, pensaría que era un evento de citas a ciegas.

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