Entrar Via

La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1085

Él guardó silencio por unos segundos antes de responder:

—No tengo mucho tiempo libre.

Esmeralda tomó una bocanada de aire profundo e intentó mantener su tono calmado.

—Escuché que ayer la presentadora original de la convención fue reemplazada a último minuto por Cecilia.

Tras una pausa, David soltó un ligero sonido afirmativo.

Esmeralda apretó el celular con fuerza.

—Entonces, ¿fuiste tú, verdad?

—Fue un arreglo que hice antes del día de ayer.

La indirecta era clara: lo había planeado antes de darle su promesa a ella, por lo que técnicamente no la había roto.

—Lo que le pasó a Gabriel Loyola anoche no tiene nada que ver conmigo. No me culpes de eso.

Esmeralda escuchó las justificaciones descaradas del hombre y soltó una risa sarcástica.

—¿Y no fuiste tú el que le dio la oportunidad a Cecilia? ¿Aún dices que no tienes nada que ver?

—¿Acaso yo iba a saber que ella usaría tácticas tan ruines?

Después de decir eso, el silencio inundó la llamada.

Esmeralda no respondió.

La irritación de David estalló de pronto:

—¿De verdad te importa tanto la vida amorosa de Gabriel y con qué mujer se acuesta?

—David Montes, ¿qué derecho tienes tú para reclamarme nada?

—¿Cómo que qué derecho? Fuera de volver a casarte conmigo, ¿con quién más podrías estar?

—David, bájate de tu nube. ¿Por qué demonios querría volver a casarme contigo? ¿Acaso las torturas que pasé contigo no fueron suficientes? ¿Crees que me gusta buscar mi propia miseria?

—Nadie te está pidiendo que sufras. Estoy intentando recuperarte, ¿acaso no lo ves? Lo que quieras, te lo doy. No hay nada que no pueda conseguirte.

Totalmente fuera de sí, Esmeralda le gritó:

—¡Nadie quiere nada tuyo!

Capítulo 1085 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea