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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1182

—Simplemente no quiero, y ya.

David la miró, apretando suavemente su mano.

—Está bien, si no quieres ser mi asistente, te buscaré un puesto que se adapte a ti. Tú eliges. Fíjate bien qué te gustaría hacer.

—Primero voy a echar un vistazo por mi cuenta —respondió Esmeralda.

—De acuerdo, pero avísame antes de decidir.

—Mjum —asintió Esmeralda.

Extendió la mano, tomó el control remoto y encendió el televisor.

La mirada de David se posó en el vientre de ella. Si uno no se fijaba con atención, en realidad no se notaba nada. Posó su gran mano sobre el vientre y pudo sentir claramente la curva que empezaba a pronunciarse.

Al sentir su caricia, el cuerpo de Esmeralda se tensó por instinto. El calor abrasador de la palma del hombre traspasaba la tela y llegaba hasta su piel.

—¿Qué pasa? —preguntó David.

Esmeralda relajó los músculos y respondió:

—Tienes las manos muy calientes.

—Perfecto para darte un poco de calor.

—Pero si yo no tengo frío.

—...

Enzo llegó de trabajar horas extras a la casa de la familia de la Garza y vio a los dos en la sala. David le acariciaba la nuca a la mujer y estaba a punto de inclinar la cabeza cuando, por el rabillo del ojo, notó una figura parada en la entrada.

Su movimiento se detuvo.

Esmeralda notó que algo andaba mal, giró la cabeza, vio a Enzo y empujó de inmediato al hombre.

David se enderezó y le dijo a Enzo:

—Llegas en un momento muy oportuno.

—Así parece —respondió Enzo.

Al verlo, Esmeralda lo llamó:

—Enzo.

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