Esmeralda salió del baño y no volvió a ver a David.
Encontró a Gabriel, a Abril y a la niña.
Les comentó que Santiago invitaría la cena esa noche.
Abril suspiró:
—Y yo que pensaba sacarle dinero a mi hermano para una buena cena.
Gabriel rio.
—Entonces hoy me salvé.
Abril resopló.
—Te libraste por hoy, pero la próxima no te escapas. Esme, piensa qué quieres comer, hay que planearlo bien para que la próxima vez mi hermano pague con creces.
Esmeralda no pudo evitar sonreír.
—Está bien, llegando a casa voy a checar qué manjar exótico, que vuele o nade, no he probado todavía.
—No me vayan a dejar en la quiebra —bromeó Gabriel.
—...
A las seis había un espectáculo de fuegos artificiales.
Los tres vieron el show de pirotecnia antes de irse.
Por la noche, Santiago invitó la cena en Sala Thai.
Después de cenar, se despidieron.
—Profesor, maneje con cuidado —dijo Esmeralda.
Gabriel asintió.
—Descansa temprano cuando llegues.
Esmeralda se subió al auto de Santiago.
Después de jugar toda la tarde, Esmeralda estaba realmente agotada. Se recargó en el asiento y se quedó medio dormida.
Santiago no la molestó.
De repente, Esmeralda abrió los ojos y preguntó:
—¿David ha decidido volver a casarse?



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...