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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 144

Los guardaespaldas que habían sido llamados intentaron agarrar a Esmeralda para bajarla del taburete.

—¡No me toquen!

La mujer lanzó una mirada tan afilada que los guardaespaldas se quedaron atónitos por un instante.

Sin embargo, reaccionaron rápidamente y se prepararon para actuar.

—¡Alto!

Andrés atravesó la multitud a grandes zancadas, se acercó a Esmeralda y, al ver su rostro enrojecido por el alcohol, preguntó con preocupación: —Evelynn, ¿estás bien?

Esmeralda se bebió de un trago el último medio vaso de licor y le dijo al barman: —La cuenta.

—Los tragos de hoy corren por mi cuenta, señorita Evelynn —dijo Andrés.

Esmeralda miró entonces a Andrés. Sus ojos, habitualmente claros y distantes, ahora brillaban cristalizados por las lágrimas contenidas, dándole una suavidad seductora.

Con esa sola mirada, Andrés sintió que su corazón palpitaba sin control.

Aunque el alcohol se le había subido a la cabeza, Esmeralda aún conservaba cierta lucidez. Reconoció a Andrés y rechazó su oferta: —Gracias por la intención, pero no es necesario.

Andrés volvió en sí y sintió una oleada de decepción.

Esmeralda pagó la cuenta y se disponía a irse.

—Señor Cáceres, antes de dejarla ir, ¿no debería darme una explicación?

Andrés se giró y miró fijamente a Julián. Sin darle tiempo a reaccionar, le propinó un puñetazo directo. —¿Quién chingados te dio permiso para causar problemas en mi local?

Esta escena dejó a los presentes paralizados en su sitio.

Andrés agarró a Julián por el cuello.

—¡Andrés!

Una voz grave y potente resonó.

Capítulo 144 1

Capítulo 144 2

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