David le explicaba con paciencia:
—La abuela no te quiere mentir, solo le preocupa que Isa salga lastimada.
Isa sollozó de nuevo y replicó:
—Pero Evelynn no me haría daño.
—Tu abuela dice que hablas con ella por teléfono todos los días. Ella no conoce a Evelynn y le preocupa que confíes demasiado en una extraña. ¿Qué tal si Isa sale lastimada? ¿No sabes cuánto te quiere la abuela?
Isa jugaba con sus deditos, inflando los cachetes sin decir nada. En el fondo, estaba segura de que ella le agradaba a Evelynn y que jamás le haría daño.
Le gustaba escuchar la voz de Evelynn, oírla cantar; era como si la mamá de Iris le cantara a ella.
Entendía lo que su papá quería decir, pero no sabía cómo explicar que Evelynn no la lastimaría, no encontraba las palabras para describir lo que sentía.
—Esperemos a que papá averigüe un poco más sobre ella, y luego dejamos que Isa vuelva a contactarla, ¿te parece?
David trató de convencerla con paciencia durante un buen rato, hasta que Isa finalmente aceptó.
Al colgar el teléfono, David ordenó que prepararan todo para regresar a San Pedro ese mismo día, a pesar de que le había prometido a Clara volver hasta el lunes.
Marisa se disculpó con Isa.
La niña no era irracional; sabía que su abuela la adoraba y ella también la quería mucho.
Así que aceptó las disculpas de su abuela.
Se lavó la cara y fue a desayunar.
Solo que, en el fondo, se sentía muy triste por no poder hablar con Evelynn.
***
Esmeralda llegó a la empresa.
Después fue a la oficina de Gabriel.
Platicaron durante casi una hora.
Al terminar, Gabriel le dijo:
—Cualquier problema, márcame al celular.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...