Todo ocurrió tan rápido que Clara ni siquiera procesó cómo la bofetada había aterrizado en su rostro.
Debido al espacio reducido, Esmeralda no había podido golpear con toda su fuerza.
El chofer, que estaba a un lado, fue el primero en reaccionar. Se interpuso de inmediato frente a Esmeralda y dijo: —Oiga señorita, ¿qué está haciendo?
La mujer frente a él era la persona que le agradaba a la pequeña señorita Isa, así que el chofer tampoco se atrevía a ser demasiado rudo.
Esmeralda miró a Clara con frialdad: —Esa cachetada es poco comparada con lo que me hiciste.
Dicho esto, se dio la vuelta para regresar.
—¡Evelynn!
Gritó Clara con furia y estridencia.
Desde pequeña, nadie se había atrevido a ponerle una mano encima.
Y esa maldita se había atrevido a pegarle.
Esmeralda se detuvo, volteó a ver a Clara, que ya había bajado del vehículo con una expresión como si quisiera comérsela viva.
—¡Te atreviste a pegarme! ¡Voy a hacer que no puedas quedarte en San Pedro!
Esmeralda soltó una sonrisa gélida y, sin hacerle caso, retiró la mirada y siguió caminando hasta llegar con Gabriel. —Vámonos.
Gabriel asintió levemente y la siguió hacia el área de hospitalización.
Clara clavó la mirada en las espaldas de ambos mientras se alejaban, apretando los dientes de la rabia. De repente, le propinó un revés al chofer y gritó: —¿Y tú para qué chingados sirves?
El chofer bajó la cabeza apresuradamente y se disculpó: —Lo siento, señorita Santana.
Al subir los escalones, Esmeralda sintió un mareo repentino y su cuerpo se tambaleó.
Gabriel se apresuró a sostenerla, preocupado: —¿Te sientes mal?
Esmeralda se recuperó un poco. —No es nada, solo un mareo.
—¿Puedes caminar?
Esmeralda asintió.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...