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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 292

Esmeralda: —Hoy la señora tiene trabajo pendiente, no puedo acompañar a Isa.

—...

Después, la maestra llevó a las dos niñas al interior de la escuela.

Esmeralda no miró a David, que estaba a un lado, y le dijo a Gabriel:

—Gabriel, vámonos.

Gabriel asintió levemente.

Ambos subieron al coche.

Gabriel preguntó entonces:

—Camilo dijo que anoche te viste con David. ¿Cómo estuvo la plática?

Al pensar en eso, Esmeralda sintió una opresión y un coraje tremendos. Respiró hondo y le explicó brevemente la situación a Gabriel.

Gabriel dijo:

—¿De verdad quieres hacer pública tu relación con él?

Esmeralda soltó un suspiro profundo.

—Claro que no.

Hacerlo público solo traería más problemas, involucraría a más gente e incluso arrastraría a la familia de la Garza.

Lo que dijo ayer fue más que nada para fastidiar a ese imbécil de David, pero su actitud de tenerlo todo bajo control y mirarla por encima del hombro realmente la sacó de quicio.

Gabriel comentó:

—Aunque hacerlo público ciertamente afectaría la reputación de David, eso no te beneficia en el juicio de divorcio. Él tiene tiempo y energía para desgastarte; saldrías perdiendo. Si el escándalo es muy grande, al final también afectará a Isa.

Esmeralda lo sabía, por supuesto.

En ese momento sentía que estaba agotada mental y físicamente.

Gabriel la miró de reojo y dijo:

—Entonces espera a la primera audiencia. Deja todo en manos del despacho del abogado Noriega y no te preocupes por nada más. No dejes que David manipule tus emociones ni que te lleve a su terreno.

Esmeralda asintió.

Gabriel tenía razón. Sentía que David manejaba sus emociones a su antojo y no podía permitir que eso continuara.

Después de platicar con Gabriel, el ánimo de Esmeralda mejoró bastante.

Trabajó todo el día.

A mediodía recibió una llamada de Santiago, quería invitarla a comer.

Esmeralda se negó:

—Tengo un montón de trabajo esperándome, mejor lo dejamos para el fin de semana.

Santiago, al escuchar que su voz sonaba mucho más animada, se tranquilizó.

—Está bien, el fin de semana nos vamos a una quinta a hacer una carne asada.

Esmeralda aceptó:

—Sí.

Llegó la hora de salida.

Esmeralda recogió sus cosas y salió de la oficina. Al bajar, se encontró con Gabriel en el elevador.

—Hoy no fuiste por Isa —comentó Gabriel.

Esmeralda asintió.

—Don Ezequiel me llamó hoy, voy a ir para allá en la noche.

Gabriel asintió.

—Estando don Ezequiel, seguro nadie de la familia Montes se atreverá a hacerte nada. Deja que mi chofer te lleve.

Él tenía una cena de negocios, así que no tenía tiempo de llevarla personalmente.

Esmeralda no se negó.

—Gracias.

Gabriel le pidió a su asistente que coordinara al chofer.

Salieron del elevador.

El asistente llamó al chofer. Tardaría unos diez minutos en llegar.

Tras despedirse de Gabriel, Esmeralda esperó en el vestíbulo.

En ese momento, su celular vibró.

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