Las expresiones de Álvaro y Santiago cambiaron al instante.
—Enzo tiene una ambición desmedida —dijo Santiago con el rostro sombrío.
—Seguro que Enzo quiere la tecnología de Apeiron Systems para fusionarla con Sky-High Tech —añadió Esmeralda—. Hermano, tienes que hablar bien con César otra vez.
Álvaro sacó su celular y marcó el número de César, pero le colgaron la llamada de inmediato.
—Voy a buscarlo a su casa —dijo Álvaro.
—Sí, aprovecha que es fin de semana. Hermano, tú y César tienen que llegar a un acuerdo, pase lo que pase —insistió Esmeralda.
Aunque César había actuado impulsivamente, habían levantado la empresa juntos.
—Lo sé.
—Voy contigo —ofreció Santiago.
Álvaro asintió.
Abril estaba llena de preocupación, aunque sentía que no podía ayudar mucho. Álvaro notó su angustia y, al pasar junto a ella, la consoló:
—No te preocupes, se va a arreglar.
Abril lo miró hacia arriba y asintió, diciendo con inocencia:
—Si necesitas inversión, yo también puedo invertir, ¿eh?
Porque ahora, aparte de tener dinero de sobra, no tenía mucho más.
Álvaro sonrió.
—Esme, avísale a mamá.
—Sí, tengan cuidado en el camino.
Álvaro y Santiago se fueron de la casa de los De la Garza.
Esmeralda los vio partir, esperando que lograran negociar. Menos mal que se dieron cuenta a tiempo.
Por la tarde, Esmeralda y Abril llevaron a las niñas de compras; quedarse en casa solo servía para pensar de más. Invitaron a Paula Nájera.
Paula sabía del viaje de Gabriel a Boston.
—¿David quiere ir en corto contra Inversiones Alfa? ¡Ni lo sueñe! —Paula estaba furiosa.
—¡Yo también me quiero pegar a Evelynn!
Lidia corrió tras ella y se abrazó a la otra pierna.
—¡Yo también quiero pegarme a mi madrina!
—......
La escena provocó carcajadas. Esmeralda acarició las cabezas de las niñas y dijo suavemente:
—Ya, ya, no es momento de estar de pegajosas.
En ese momento, se escuchó el saludo respetuoso del personal en la entrada:
—Señora Montes, señora Santana, señorita Santana...
Al oírlo, Esmeralda miró instintivamente hacia la puerta.
Cuando vio quiénes entraban, la sonrisa de Esmeralda se borró al instante. Las caras de Paula y Abril tampoco eran de alegría.
Marisa Guzmán, al ver a Esmeralda con Isa, frunció el ceño. Inés Catalán miró a Esmeralda con una expresión compleja.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...