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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 326

Esmeralda preguntó:

—¿Se le cayó esto al señor Catalán?

Enzo había sacado sin querer su reloj de bolsillo al tomar el celular para contestar una llamada. Cayó sobre la alfombra de la entrada sin hacer ruido y, no fue hasta que estaba por subir al elevador y guardó el celular, que notó la ausencia al tocarse el bolsillo.

—Es mío —respondió Enzo.

Esmeralda le entregó el reloj.

—Disculpe, no fue mi intención pisarlo. Puedo pagarle la reparación, señor Catalán.

Enzo tomó el objeto. El reloj se había partido en dos y el cristal protector de la fotografía estaba agrietado. Lo examinó detenidamente, lo guardó de nuevo en su bolsillo y miró a Esmeralda:

—Como no fue a propósito, señorita Evelynn, no tiene que pagar nada.

Esmeralda no insistió.

Enzo saludó a Camilo Arriaga con un leve asentimiento y se dio la vuelta para marcharse.

Camilo miró la espalda de Enzo mientras se alejaba y soltó en tono burlón:

—Por lo nervioso que se puso, seguro guarda algún tesoro ahí dentro.

Esmeralda le lanzó una mirada.

—Si el señor Arriaga tiene tanta curiosidad, puede correr tras él y preguntarle.

Camilo sonrió.

—No es para tanto, tampoco me interesan tanto los chismes ajenos.

Ambos caminaron hacia el elevador.

***

Eran las nueve de la noche cuando terminó la cena.

Esmeralda regresó al Residencial Nuevo Prado. Abril Loyola ya se había llevado a Lidia a su casa. Isa aún no dormía; estaba acostada en la cama en una videollamada con David Montes.

La puerta de la recámara se abrió con un clic.

Isa miró hacia la entrada, soltó la tablet de inmediato, bajó de la cama y corrió hacia Esmeralda.

—¡Evelynn, por fin llegaste!

Esmeralda se agachó para cargar a su hija y le dio un beso en la mejilla.

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