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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 347

—De acuerdo, ve con cuidado. Avísame cuando llegues a San Pedro —dijo Gabriel.

—Claro.

A las cinco de la mañana del día siguiente, Esmeralda se dirigió al aeropuerto.

Abordó el avión y se recostó en el asiento de clase ejecutiva, cerrando los ojos para descansar.

Sintió que alguien se sentaba a su lado, pero no abrió los ojos.

No fue hasta que la sobrecargo pasó sirviendo el desayuno que Esmeralda abrió los ojos y vio que la persona a su lado era Enzo.

Enzo, al ver su sorpresa, la saludó con una sonrisa cortés.

—Señorita Evelynn.

Esmeralda recuperó la compostura rápidamente, tomó el desayuno que le ofrecían y comió en silencio, sin ninguna intención de entablar conversación.

Enzo tampoco la molestó.

Durante las dos horas de vuelo, Enzo se dedicó a trabajar, mientras Esmeralda descansaba en silencio.

A las ocho cuarenta, el avión aterrizó puntualmente en el Aeropuerto Internacional de San Pedro.

Enzo tomó su computadora y se levantó. Esmeralda hizo lo mismo.

De repente, el boleto de avión se le cayó de la bolsa. Esmeralda se agachó a recogerlo y Enzo, por instinto, miró hacia abajo y notó el nombre impreso: "Esmeralda".

Esmeralda se enderezó y, al ver que Enzo la miraba fijamente, preguntó:

—¿Se le ofrece algo, señor Catalán?

Enzo curvó los labios levemente.

—Nada.

Bajaron del avión.

Enzo y su secretario se adelantaron rápidamente. Esmeralda desactivó el modo avión de su celular. Ya tenía mensajes de Isa y cuatro o cinco llamadas perdidas de ella, además de una de David.

Esmeralda le devolvió la llamada a Isa mientras caminaba.

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