—Está bien —respondió la maestra Vera.
Pasó un rato hasta que Paula Nájera se acercó a Esmeralda de la Garza para hablar de trabajo.
—Esme.
Esmeralda salió de su ensimismamiento de golpe, miró a Paula y, recomponiendo su expresión, contestó:
—Pauli, aquí estás.
Paula, al ver que no estaba bien, preguntó preocupada:
—¿Qué pasa? Traes muy mala cara.
Había pasado una hora desde que la maestra Vera la contactó.
David Montes ya debía saberlo.
Recordó aquella vez que ella y David discutieron; Isa los escuchó, se puso a llorar muy alterada y David reaccionó en un abrir y cerrar de ojos. También la primera vez que Isa se quedó a dormir en casa de la familia De la Garza; la niña lloró por la noche y él llegó en cuanto le avisaron.
Cada vez que Isa se alteraba emocionalmente, David parecía ponerse muy tenso.
Recordó lo que le dijo el doctor Edgar Morales: aunque Isa se estaba recuperando muy bien, era vital que mantuviera un buen estado de ánimo.
Aquella cirugía fue sumamente riesgosa. Isa realmente estuvo a punto de...
La imagen de Isa triste y llorando se expandió en su mente, y sintió una opresión dolorosa en el pecho, como si le faltara el aire.
Justo cuando Esmeralda iba a decir algo, su celular vibró.
Vio el número en la pantalla y contestó de inmediato.
—¡Bueno!
Del otro lado de la línea se escuchó el tono gélido del hombre:
—Ven al hospital.
Al escuchar esas palabras, a Esmeralda se le fue el alma a los pies.
—¿Dónde están?
El hombre le dio la dirección exacta.
Colgó el teléfono.
Esmeralda se levantó, tomó su bolsa y comenzó a guardar sus cosas mientras le decía a Paula:
—Pauli, tengo que ir al hospital ahora mismo. Deja los documentos ahí, los revisaré si tengo tiempo hoy.
Paula, al ver su nerviosismo, preguntó:
—¿Quién está en el hospital?
—Isa —respondió Esmeralda.
Media hora después.
Esmeralda llegó al hospital.
Isa, con voz débil, la llamó:
—Mamá.
David entró tras terminar una llamada, vio la escena y fue a buscar al médico.
El doctor llegó pronto, revisó a Isa y le retiró la mascarilla de oxígeno. Luego dijo:
—La niña ya está estable, pero estos días debe evitar el ejercicio intenso y las emociones fuertes.
David asintió.
Isa quería que Esmeralda la cargara.
Esmeralda la levantó en brazos. La niña se recargó tiernamente en su hombro; no parecía enojada porque su mamá no le hubiera concedido su deseo ese día.
David tomó la mochila de Isa.
Esmeralda salió de la habitación con la niña en brazos.
Salieron del hospital.
David condujo de regreso a Residencia Las Nubes.
En todo el camino, ninguno de los dos habló. Isa permaneció tranquila, recostada en el regazo de Esmeralda.
Al llegar a Residencia Las Nubes, David acarició la cabeza de Isa.
—Papá tiene trabajo todavía. Regresaré en la noche para estar contigo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...