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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 357

Cada vez le caía peor esa tal Esmeralda.

Hace cinco años, cuando recién se casó con David, parecía tener un carácter dócil. En ese entonces pensó que podría cuidar bien de David y de la casa, así que la apoyó.

No esperaba que tuviera tantas mañas.

—No cuenta como reconocimiento —dijo David.

Doña Antonella frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir?

David esbozó una sonrisa irónica.

—Es solo temporal.

La expresión de doña Antonella se ensombreció más.

Don Óscar Montes, que escuchaba a un lado, tenía muy mala cara.

—David, si se quiere divorciar, terminen de una vez. ¿Para qué quieres a una mujer así? ¿Qué es eso de temporal? Mejor que no la reconozca, no dejes que Isa tenga contacto con ella. ¿Y si usa a la niña para hacerte algo?

David respondió con voz grave:

—No tiene la capacidad para eso. No se preocupen por el divorcio, abuelos, yo sé lo que hago.

—Papá —Isa corrió de regreso a la sala.

Doña Antonella y don Óscar dejaron de hablar.

Isa se lanzó a los brazos de su padre.

—Papá, llámale a mamá. Dile que venga a cenar hoy a casa de los bisabuelos, ¿sí?

David le acarició la cabeza.

—Otro día, Isa. Papá tiene cosas que hacer hoy.

Isa hizo un puchero.

—Pero Evelynn solo va a ser mi mamá una semana.

—Puedes pedirle que extienda el tiempo —dijo David con voz suave.

Isa se preocupó.

—¿Y si Evelynn no quiere? ¿Y si piensa que soy una latosa?

—No lo pensará.

Al escuchar eso, Isa se tranquilizó.

—Entonces le pregunto a Evelynn en la noche.

—Sí.

Esmeralda lo pensó todo el día.

Finalmente decidió salir del país un tiempo, aprovechando para resolver lo de Grupo Collins.

El lunes en el trabajo le comentó a Gabriel sobre su decisión.

Gabriel estuvo de acuerdo.

En los días siguientes, Esmeralda volcó toda su energía en el trabajo.

Cuando Isa le llamaba, Esmeralda reprimía sus sentimientos.

—Evelynn tiene mucho trabajo ahorita, cuando me desocupe estaré contigo, ¿sí, Isa?

Le había preguntado a Santiago y confirmó que Isa se había recuperado muy bien de la cirugía hacía dos años; en casa la consentían y vivía feliz, sin recaídas.

Recordar que Isa se había puesto triste e incluso había ido a dar al hospital por su culpa le dolía.

Quizás no debió haber regresado.

No debió dejar que Isa se apegara a ella.

Isa estaba un poco triste porque llevaba días sin ver a Evelynn, pero como ella estaba ocupada, no quería causarle problemas.

—¡Está bien! Pero, ¿Evelynn puede acompañarme al cumpleaños de Iris esta semana?

Hoy había recibido la llamada de Olivia invitándola.

No había confirmado aún, pensaba solo mandar un regalo.

Pero Isa se lo pidió.

La próxima semana se iría del país, así que no hacía daño acompañar a Isa una vez más.

Aceptó.

Isa sonrió feliz de nuevo.

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