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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 564

Apretó los dedos y dijo:

—David, no te tomes el papel tan en serio.

David caminó descalzo hacia el lavabo. En un lado de la encimera había un florero exquisito con un ramo de rosas rojas frescas.

El hombre levantó la mano y acarició los bordes de los pétalos; las gotas de agua de su mano cayeron sobre la flor. Sacó una rosa, frotó los pétalos con los dedos y, con la mirada empañada por el vapor y una sonrisa en los labios, dijo:

—Si no me meto en el papel, ¿cómo voy a saber lo que quiero?

Tras esas palabras, Esmeralda guardó silencio unos segundos y preguntó:

—¿Y qué es lo que quieres?

—A ti.

La voz del hombre destilaba deseo y seducción.

Aquella declaración repentina hizo que todos los nervios de Esmeralda se tensaran.

Tras una pausa, dijo:

—Te aconsejo que te quites esa idea de la cabeza. Si tienes ganas, búscate una mujer por fuera.

—Ahora solo te tengo a ti en mi mente.

Las palabras del hombre eran cada vez más descaradas, como si realmente se le estuviera declarando.

—¿Ah, sí? Si tanto te gusto, me da curiosidad, ¿desde cuándo te gusto?

—No sabría decir cuándo —respondió David—, lo importante es que ahora solo existes tú.

—Al decirme esas cosas, ¿no temes que aproveche para vengarme y hacerte sufrir por amor?

—Sería justo que quisieras vengarte —dijo él con total naturalidad—. Puedes hacer lo que quieras, pero hagas lo que hagas, no lastimes a la niña.

Esmeralda apretó el celular, soltó una risa fría y colgó.

David escuchó el tono de llamada terminada, dejó el celular a un lado y miró la pantalla con una risa ligera. Su mirada se posó en la rosa que tenía en la mano y, apretando los dedos con fuerza, la deshizo en su mano.

Esmeralda se quedó sentada en el sofá con la mirada sombría, en silencio, perdida en sus pensamientos.

Capítulo 564 1

Capítulo 564 2

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