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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 570

Esmeralda curvó los labios.

—El señor Valenzuela tampoco se queda atrás, cada vez luce más elegante.

En cuanto terminó de hablar...

Sintió una mano rodearle la cintura. Esmeralda se sobresaltó un poco, levantó la mirada hacia David y su sonrisa se desvaneció un poco.

—Me molesta que halagues a otros hombres en mi cara —susurró él con un tono suave pero cargado de celos, apretando un poco más su agarre.

Esmeralda le sostuvo la mirada, observando con calma esos ojos oscuros e insondables.

Emanuel soltó una carcajada.

—Evelynn solo está diciendo la verdad. Es la primera vez que veo a este hombre celoso, vaya que es todo un espectáculo. —Esto último lo dijo dirigiéndose a Rafael y al resto.

Rafael bromeó:

—Seguro que a partir de ahora nos dará mucho de qué hablar.

—Eso espero, ya quiero verlo, jaja.

David apartó la mirada de Esmeralda y vio a Emanuel y a Rafael.

—Ustedes tienen demasiado tiempo libre, ¿verdad?

—Tampoco podemos estar ocupados las veinticuatro horas del día, de vez en cuando hay que tomarse un respiro y platicar —replicó Rafael.

David miró a Emanuel.

—La actriz con la que salías la última vez no te duró ni dos meses. Ya la vi con otro. Vaya, ni siquiera puedes retener a una mujer.

Lo decía porque, en una cena reciente, un empresario había llevado como acompañante a la exnovia de Emanuel.

Emanuel soltó una carcajada.

—Sí, claro. Jamás podría competir con el gran encanto de David Montes, que hasta logró atrapar a una mujer tan increíble como Evelynn.

—Es la pura verdad, así que no lo digas con tanto resentimiento.

Emanuel se rio por puro coraje.

—De verdad que tienes cara de que te hace falta un buen golpe.

Por otro lado, Esmeralda, Sandra y las demás recién se habían sentado.

—Prima.

Al escuchar esa voz tan conocida...

Esmeralda se quedó paralizada un segundo. Levantó la mirada y vio que se trataba de Cecilia.

Cecilia llevaba un vestido de satén ajustado que resaltaba su figura y llevaba su largo cabello negro y lacio suelto, dándole un aire muy elegante. Venía acompañada de otra joven que también llevaba un vestido formal.

Sandra, al verla, la llamó:

—Cecilia, ven acá.

Cecilia se acercó, clavando la mirada en Esmeralda.

Sandra hizo las presentaciones.

—Evelynn, ella es mi prima, Cecilia.

Esmeralda jamás imaginó que Cecilia fuera pariente de la familia Valenzuela. Aunque los Valenzuela no estaban al mismo nivel de poder que los Montes o los Mondragón en San Pedro, sin duda pertenecían a la clase más alta y elitista. Quedaba claro que el origen familiar de Cecilia no era cualquier cosa.

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