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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 630

Gavin le dio un vistazo a Esmeralda y luego dirigió la mirada hacia David; con un tono socarrón, comentó:

—Qué mala educación. ¿Acaso no te enseñaron a tocar la puerta?

David fijó los ojos en Gavin y replicó:

—Este no es lugar para ti.

Gavin se recargó en el sofá, adoptando una postura desafiante y segura de sí misma.

—¿Y qué tiene de malo que haya venido a saludar a Evelynn?

—Baja primero —ordenó David con un tono que no admitía ninguna clase de objeción.

Gavin sostuvo la mirada con él por un instante; luego se encogió de hombros, se levantó del sillón y le dijo a Esmeralda:

—Bueno, Evelynn, me adelanto entonces. Nos vemos abajo.

Esmeralda asintió.

Una vez que Gavin se marchó, ambos quedaron solos en la habitación.

David se sentó en el mismo lugar que Gavin acababa de ocupar. Sacó de su saco una pequeña caja de regalo y al abrirla se dejaron ver un par de anillos. Tomó uno de ellos y, extendiendo el brazo, agarró la mano de la mujer.

Esmeralda intentó retirar la mano, pero el hombre la sujetó con fuerza y murmuró con una voz tan suave como firme:

—Solo póntelo por esta noche.

Mientras lo decía, deslizó el anillo en el dedo anular de su mano derecha.

Esmeralda observó cómo el anillo de diamantes entraba lentamente en su dedo.

David, aún aferrando su mano, curvó ligeramente los labios y comentó:

—Te queda a la perfección.

Esmeralda, finalmente, retiró su mano.

David no se opuso. Acto seguido, sacó la otra argolla, se la puso en su propio dedo anular izquierdo y se dirigió a ella:

—Isa ya casi está lista, no la hagamos esperar más.

Esmeralda ensombreció la mirada y exigió:

—Sal tú primero.

—Entonces te espero afuera.

David se puso de pie y salió de la habitación.

Capítulo 630 1

Capítulo 630 2

Capítulo 630 3

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