Esmeralda bajó el vaso después de tomar el jugo. Sin ganas de dar detalles, contestó:
—Nada.
—Que Clara y Romeo estén juntos no creo que sea solo idea de Carmelo —señaló Gabriel—. Es muy probable que Romeo busque algo más que hacer negocios con la familia Santana; seguro tiene otros motivos para ir tras David.
—La verdad, me da igual —respondió Esmeralda, encogiéndose de hombros—. Mientras no afecten tus intereses ni los de Inversiones Gracia, profesor, por mí que Romeo y David se destruyan mutuamente. Sería lo mejor.
Lo que pasara entre ellos la tenía sin cuidado.
—Habrá que ver si Romeo tiene con qué hacerlo.
—Pues si se presenta la oportunidad, profesor, sería todavía mejor que les pusieras un par de trabas.
—Ojalá se dé la oportunidad —contestó Gabriel con una ligera sonrisa.
No volvieron a hablar de David ni de la familia Santana.
Después de cenar.
Ambos regresaron al hotel.
Tras darse una ducha y arreglarse, Esmeralda se recostó en la cama. Agarró su tableta para revisar su agenda de trabajo; todavía le quedaba al menos una semana allí, así que no regresaría a San Pedro sino hasta la próxima semana.
En ese momento.
Abril Loyola la llamó por teléfono. Acababa de enterarse del compromiso entre Clara y Romeo y estaba más que asombrada.
—Aunque la verdad siento que hacen buena pareja. Ya ves que a Clara le encantan los hombres guapos; vato atractivo que ve, vato que quiere agarrar. Y Romeo le queda como anillo al dedo.
Aunque Abril no trataba mucho con Clara, Paula le había platicado un par de cosas sobre ella. Eso sin contar su amasiato con David. Viendo lo mosquita muerta que era, sobre todo con esa miradita que se cargaba, seguro deseaba que todos los hombres ricos, poderosos y atractivos del mundo cayeran rendidos a sus pies y anduvieran detrás de ella.
Claro, no se podía negar que para atrapar a un hombre como David, Clara tenía que estar bastante hermosa.
Si ahora David se negaba a quedarse con ella, era simplemente porque Esme se había puesto guapísima, tenía un cuerpazo y le ganaba en cerebro a Clara por mucho.
Él era el típico hombre superficial, egoísta y convenenciero.
—Oye, ¿pero mi hermano no tiene negocios con la familia Santana? ¿Qué mañas se traen esos tipos?



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...