Pensar que ambos habían luchado juntos para emprender y ahora todo se caía a pedazos, solo dejaba una sensación de melancolía; el dinero y los intereses eran monstruos devoradores.
—¿Y quién lo está apoyando por detrás? —preguntó Esmeralda.
—Aún lo estamos investigando —respondió Álvaro.
En realidad, ya sabía de quién se trataba: Marcos Fierro. Por supuesto, la gente de Enzo se lo había revelado antes de tiempo, pero no quería decírselo a Esmeralda para evitar que se enojara.
Esmeralda no hizo más preguntas.
—Yo ya había tomado precauciones y tengo un plan de acción. No te preocupes, me encargaré de solucionar esto.
—Está bien, entonces te espera mucho trabajo, hermano.
—No queda de otra.
Durante la semana siguiente,
Esmeralda fue a trabajar con normalidad. Se llevó a Isa a vivir temporalmente con la familia de la Garza y la llevaba a la escuela todos los días.
Al salir de clases, Isa no regresaba a casa, sino que se iba directo a la empresa de su mamá para esperarla y volver juntas. Parecía un chicle pegado a ella; no quería separarse por nada del mundo.
Qué maravilloso sería si Isa pudiera vivir a su lado para siempre.
Lástima que esa felicidad exclusiva para ella e Isa fuera efímera. Sin embargo, poder disfrutar de esa breve belleza al menos le daba un poco de paz.
En cuanto a la situación con Valdemar,
Esmeralda no preguntó nada por iniciativa propia. Confiaba en que Gabriel lo resolvería y que ella solo debía enfocarse en hacer bien su trabajo.
David le mandaba mensajes de vez en cuando a lo largo del día, y por las noches hacía videollamada con Isa con puntualidad inglesa.
Por el lado de Inversiones Gracia,
Camilo Arriaga seguía haciendo limpieza en el personal interno de la empresa.
Se podría decir que toda la compañía estaba en pánico; todos temían pagar los platos rotos por error.
Tras esta purga, salieron a la luz varios empleados que aprovecharon sus puestos para desviar fondos de la empresa. La suma ascendía a decenas de millones de pesos.
Ese día,
Esmeralda recibió una llamada inesperada de Gavin.
—¿Bueno? ¿Qué pasó, Gavin?
—No es que yo la haya mandado, solo quise hacerle el paro. La familia de la pobre muchacha la estaba obligando a casarse con un anciano de casi ochenta años. Me dio lástima y decidí hacer mi buena acción del día.
Esmeralda frunció el ceño y su tono se volvió severo.
—Gavin, ¿qué demonios estás haciendo?
Gavin rio y dijo:
—Es que Ofelia está perdidamente enamorada de tu marido. ¿Quién le manda a él andar de buen samaritano y ayudarla en el pasado? Se vieron hace poco en Australia y, bueno, el amor que ella le tiene se descontroló. Yo solo le hice el favor de traerla.
El semblante de Esmeralda se ensombreció.
Cuando bajó y vio a Ofelia, se quedó pasmada. Cabello rubio y largo, ojos color ámbar, piel blanca como la nieve y un rostro exquisito sin una sola imperfección. Llevaba un pequeño sombrero cuadrado y, bajo la luz, parecía brillar. Era literalmente una muñeca sacada de un cuento de hadas.
En ese instante,
Esmeralda ni siquiera supo cómo describir lo que sentía. Era tan hermosa que parecía un pecado siquiera pensar mal de ella.
Ofelia notó la presencia de Esmeralda, debió adivinar quién era y se acercó por iniciativa propia.
No fue hasta que la tuvo enfrente que Esmeralda logró salir de su asombro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...