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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 943

Enzo se sentó frente a Esmeralda.

—En estos días, vendrá gente de la familia Montes.

Esmeralda apretó los dedos y asintió levemente. Estaba a punto de preguntar algo cuando su celular comenzó a vibrar. Lo tomó y vio que era el mayordomo, así que respondió de inmediato:

—¡Hola!

La voz del mayordomo resonó al otro lado de la línea. El equipo de rescate había comenzado a recuperar objetos personales de las víctimas y necesitaban que alguien fuera al lugar para identificarlos.

Al escuchar aquellas palabras, Esmeralda sintió un nudo en el corazón.

—De acuerdo.

Colgó la llamada y su rostro palideció por completo.

Enzo, que había alcanzado a escuchar lo que decía el mayordomo, la miró.

—Esme, deja que Gabriel te acompañe.

Esmeralda asintió.

En ese instante,

Hernán Mendoza llamó a la puerta y entró.

Alguien de parte de Romeo Fierro había venido a negociar.

Enzo se dirigió a Esmeralda:

—Ve tú primero, Esme, yo me encargaré de ellos. —Luego, mirando a Gabriel, añadió—: Te encargo que la cuides, Gabriel.

Gabriel asintió con la cabeza.

Después de eso,

Esmeralda y Gabriel se marcharon.

Durante el trayecto,

Esmeralda se mantuvo en absoluto silencio.

Gabriel la miró de reojo, pero al final decidió no decir nada.

Así siguieron hasta llegar al centro de rescate.

Todo el lugar estaba impregnado de un ambiente lúgubre y asfixiante.

Los llevaron a una habitación donde estaban expuestos sobre varias mesas los objetos personales que habían logrado recuperar y que servían para identificar a los pasajeros.

Esmeralda los fue examinando uno por uno. Sentía que el aire a su alrededor se volvía cada vez más escaso, hasta que su mirada se detuvo en una corbata muy familiar.

Contestó en su lugar:

—Vale.

Valentina se sorprendió al escuchar la voz de Gabriel.

—Gabriel, ¿estás con Esme?

Ni ella ni los demás sabían aún que Esmeralda estaba en Nueva York.

—Sí —respondió Gabriel—. Vine a hacer unos trámites. Esme no puede contestar ahora mismo, pero si tienes algo urgente, puedes decírmelo y yo se lo comunicaré más tarde.

Valentina guardó silencio un instante y luego, con voz grave, dijo:

—La familia Montes acaba de enviar el acta de divorcio de David y Esme.

Al ver esos papeles, ni siquiera supo cómo sentirse. Apenas en el feriado de Corpus Christi, David les había enviado muchísimos regalos.

Aunque Esme no había dicho nada, ella intuía que planeaba seguir adelante con ese matrimonio por el bien de Isa.

Sin importar la decisión que tomara Esme, su único deber era apoyarla incondicionalmente.

Isa les había dicho que David estaba en un viaje de negocios en el extranjero y que Esme había ido a Nueva Concordia. La niña incluso mencionaba emocionada que iban a tener una gran boda. ¿Por qué de repente les llegaba un acta de divorcio?

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