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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 695

Media hora después.

El coche se detuvo suavemente en el estacionamiento subterráneo.

Bajaron del vehículo.

Isa agarró de la mano a su papá, yendo a los brincos todo el camino, con una sonrisa de oreja a oreja que no podía ocultar.

Tomaron el elevador.

Al verlos, una de las empleadas de servicio se acercó a recibirlos.

—Señor Montes, señorita, bienvenidos.

David asintió secamente y le pidió que llevara a Isa a cambiarse de ropa. La empleada asintió, pero abrió la boca como si quisiera decir algo y luego se contuvo.

David notó la reacción extraña y preguntó:

—¿Pasa algo?

La mujer se apresuró a explicar:

—Es que hay una señorita hospedándose aquí. La señora de la Garza mandó a decir hace unos días que la instaláramos.

Al escuchar eso, la mirada de David se oscureció. A la empleada casi se le sale el corazón del susto.

—¿Dónde está? —preguntó él.

—Ahorita está en el patio trasero —contestó la empleada.

—Lleva a Isa arriba primero.

—Sí, señor.

Isa miró a su papá con cara de duda y preguntó:

—¿Qué pasa, papi? ¿Tenemos visitas?

David suavizó la voz y le indicó:

—Sube primero a tu cuarto, Isa.

Isa asintió.

La empleada se la llevó a su habitación.

David caminó hacia el patio trasero.

En ese momento, una figura vestida de azul se balanceaba suavemente en el columpio. Tenía el cabello largo y rubio que destellaba bajo los rayos del sol. Con la brisa moviéndole el pelo y la falda, y rodeada de las flores del jardín, la chica lucía hermosísima, casi como sacada de un cuento.

Capítulo 695 1

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