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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 778

David esbozó una sonrisa, extendió la mano para secar las lágrimas de sus mejillas y, bajando el tono de voz, le dijo—. No preocupes a Isa.

Esmeralda aún no tenía tiempo de recuperarse emocionalmente.

cuando de repente escuchó la voz alegre de Isa—. ¡Papá, mamá!

Isa se detuvo y al ver de inmediato los ojos rojos de su madre, resopló—. Papá hizo llorar a mamá.

—Mamá, ¿quieres que te ayude a darle una lección a papá?

David se agachó y recogió la corona de flores de Esmeralda, que se le había caído, y se la volvió a colocar en la cabeza. Luego miró a Isa, acariciándole su cabecita—. Papá no estaba molestando a mamá. Listo, mamá está cansada, necesita descansar. Ya casi es hora de cenar.

Al terminar de hablar.

David la tomó en sus brazos para cargarla estilo nupcial.

Le preguntó—. ¿Se te antoja algo de cenar esta noche?

Esmeralda desvió la mirada y no le contestó.

David no le insistió y caminó de regreso a la casa llevándola en brazos.

Isa daba saltitos mientras seguía a sus padres.

La cena aún no estaba lista.

David la llevó de vuelta a su habitación y le pidió al personal de servicio que le ayudaran a asearse un poco.

Luego salió de la habitación y cerró la puerta tras él.

Mientras caminaba hacia la sala de estar, vio a Enzo bajando las escaleras. Enzo, con una actitud furiosa y avanzando a grandes zancadas, se acercó sin piedad alguna y le lanzó un puñetazo directo a la cara.

David no se apartó y recibió el golpe de lleno. El puñetazo de Enzo fue lo suficientemente fuerte como para hacerle perder el equilibrio, obligándolo a retroceder varios pasos.

El mayordomo y los empleados abrieron los ojos de par en par, aterrorizados al presenciar esa escena.

David recuperó el equilibrio y levantó la mano para tocarse el rastro de sangre en la comisura de sus labios. Enzo acortó la distancia en un par de zancadas y lo agarró de la camisa, apretando los dientes y diciendo—. ¡David, ¿qué carajo le estás haciendo a mi hermana?!

David enfrentó con completa calma la mirada furibunda de Enzo. Levantó la mano y le agarró la muñeca para responderle—. ¿Por qué te alteras tanto? No le ha pasado nada.

Capítulo 778 1

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