Abrí la boca para responder, pero no me salió ni una palabra.
"¿Qué se supone que debía decirle? ¿‘Qué bueno verte otra vez, pero me estoy muriendo’? ¿O tal vez ‘El mismo hombre al que estás evaluando para convertirse en Rey Alfa se niega a marcarme o a divorciarse de mí, aunque eso termine matándome’?"
Cuando seguí en silencio, limitándome a mirar a Liam, vi cómo por un instante sus ojos dejaban esa máscara perfecta que llevaba ahora y volvían a ser los del muchacho joven e intuitivo que yo había conocido. Incluso después de todos estos años, podía leerme como si fuera un libro abierto.
Alexander apretó más su agarre sobre mí.
—Estamos bien —intervino. Otra vez con ese nosotros. Como si significara algo—. Ella solo está bajo mucho estrés porque estamos bajo mucha presión para tener un heredero.
Sentí cómo se me aceleraba el pulso, el calor subiéndome por el cuello.
Mi padre se inclinó y le dio una palmada en el hombro a Alexander.
—Y precisamente por eso eres perfecto para mi hija —dijo—. A pesar de todo el estrés, sigues a su lado y le brindas todo el apoyo que podría necesitar.
"Quería reír. O llorar. No sabía cuál de las dos cosas."
Liam inclinó la cabeza de esa manera tan familiar.
—¿Quieres hablar de eso?
Su voz era suave, y no estaba mirando ni a mi padre ni a mi esposo. Me estaba mirando a mí.
Pasó un largo momento, y la tensión era casi tangible.
Por un segundo pensé que podía arruinar a Alexander aquí mismo… y quizá resolver mi problema de una vez.
Pero eso sería demasiado simple, ¿no?
Alexander probablemente estaría aún menos dispuesto a escucharme si soltaba todo de golpe y provocaba su caída.
"No… era mejor no armar una escena tan grande. Solo pequeñas molestias por ahora. Lo suficiente para irritarlo, pero no tanto como para que reaccionara justo de la manera contraria a la que yo esperaba.", pensé.
—Alexander tiene razón —dije, recuperándome rápido—. Pero estamos bien. ¿Verdad, cariño?
Me volví hacia él y le di lo que esperaba que pareciera una mirada amorosa, aunque se sentía como si yo también estuviera usando la misma máscara que Liam había llevado puesta toda la noche.
Alexander me miró por un momento, como si intentara detectar alguna intención oculta. Pero al no encontrar nada por ahora, asintió y se relajó un poco.

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