Perspectiva de Ella
Me puse de pie de golpe.
Solo entonces caí en la cuenta de lo que debía de parecer aquello desde fuera. Una mujer a la que Liam apenas conocía, arrodillada frente a la tumba de su antigua amiga y hablándole como si la conociera de toda la vida.
La pregunta era cuánto había alcanzado a escuchar.
—Yo... —me aclaré la garganta y esbocé una sonrisa—. Solo quería presentar mis respetos a la difunta Luna.
Para mi alivio, la expresión de Liam se suavizó.
—¿Viniste hasta aquí solo para verla? —preguntó—. Debiste de tener algún vínculo con ella.
—Con todo lo que ha pasado con la Prueba de Luna... pensé que era lo correcto.
No era exactamente mentira.
La mención de la Prueba de Luna hizo que el semblante de Liam cambiara. Sin decir nada más, se acercó a la tumba y se arrodilló para dejar junto a mis flores el pequeño ramo que llevaba consigo.
—Gardenias —dijo, pasando los dedos por los pétalos blancos—. Fue lo más parecido a unas flores de cerezo que pude conseguir en esta época del año.
Sentí que algo se me rompía por dentro.
Liam sabía cuánto me gustaban las flores de cerezo.
Siempre lo había sabido. Probablemente era la única persona que lo recordaba tan bien como Lilith.
—Le dije a Alexander que deberían enterrarla bajo el cerezo del jardín —continuó mientras levantaba la mirada hacia mí—. Pero dijo que estaba demasiado cerca de la casa. Que no era buena idea por cuestiones de seguridad.
Soltó una pequeña risa sin humor y se encogió de hombros.
—Aunque, si quieres saber mi opinión, creo que simplemente no podía soportar la idea de convertir en tumba el lugar donde ella solía sentarse.
No pude evitar sentir cierto alivio.
Por mucho que quisiera visitar aquel árbol, sabía que no podía hacerlo con demasiada frecuencia. Si empezaba a pasar todo mi tiempo libre allí, alguien terminaría haciéndose preguntas.
Pero de vez en cuando todavía lo miraba desde lejos.
Y me gustaba saber que seguía allí.
No estaba segura de poder soportar tener que pasar frente a mi propia tumba cada vez que quisiera verlo.
—Estoy segura de que ella habría preferido estar aquí —dije—. Con su manada.
Liam pareció relajarse un poco.
—A mí también me gusta pensar eso. Siempre fue muy leal a su manada. Primero Stormhollow y después Ashclaw. Nunca dejó de sentirse responsable por los suyos.
Hizo una pausa y miró la lápida.
—Era una buena Luna.
Se me hizo un nudo en la garganta.
Después me miró.
—Tú estás participando en la prueba, ¿verdad?
Asentí.
—Espero que quien termine ganando sea digna de ocupar su lugar —continuó—. Ella dejó un legado bastante difícil de igualar.

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