Una semana después de la confrontación, la atmósfera en Grupo Vega seguía cargada de una tensión no resuelta. La frialdad profesional de Valentina se había convertido en la nueva normalidad, un muro invisible que desconcertaba a Alejandro y mantenía a raya a Isabella. Valentina se había enfocado de manera casi obsesiva en la campaña de "Café Divino", liderando a su equipo con una eficacia formidable y presentando avances que dejaban a los clientes extasiados. Estaba demostrando, con cada acción, que su talento era independiente de su estado civil o de la aprobación de su esposo.
Fue un martes por la mañana cuando la noticia sacudió la agencia. Alejandro convocó a una reunión de emergencia con todos los directores de departamento. La energía en la sala de juntas era una mezcla de curiosidad y ansiedad.
—Buenos días a todos —comenzó Alejandro, su voz de CEO recuperada, proyectando una confianza que no sentía del todo—. Los he reunido porque tengo un anuncio de suma importancia. Como saben, hemos estado buscando activamente expandir nuestra cartera de clientes en el sector del lujo. Hoy, me complace anunciar que estamos a punto de lograrlo de una manera espectacular.
Hizo una pausa dramática, asegurándose de tener la atención de todos.
—"Joya Real", la casa de joyería más prestigiosa y exclusiva de Colombia, con más de cien años de historia, está buscando una agencia para liderar su campaña de rebranding global. Quieren modernizar su imagen para atraer a los millennials y a la Generación Z sin perder su esencia de exclusividad y tradición.
—Evidentemente, este proyecto requiere lo mejor de lo mejor —dijo Alejandro, su mirada recorriendo la mesa y deteniéndose, intencionadamente, un segundo más de la cuenta en Isabella antes de pasar de largo por Valentina—. La competencia interna será feroz. Quiero ver propuestas audaces, innovadoras. El equipo que liderará este proyecto será elegido en los próximos días.
La reunión terminó, pero la energía en la oficina se disparó. Todos hablaban de "Joya Real". Era la comidilla, la obsesión. Los creativos comenzaron a garabatear ideas en sus cuadernos, los ejecutivos de cuentas a hacer cálculos. Era la cuenta del año, la que podía definir una carrera. Y en medio de todo ese bullicio, Valentina se retiró a su oficina, cerró la puerta y abrió un documento en blanco en su computador. En la parte superior, escribió dos palabras: "Joya Real". La batalla por el alma de la agencia estaba a punto de comenzar.

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