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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 186

Sintiendo un escalofrío en la espalda, Clara le reclamó con furia:

—Rodrigo, ¿acaso ya no quieres tener un lugar en la alta sociedad? Te aconsejo que seas inteligente, puedo hacer como si nada de esto hubiera pasado.

Pero Rodrigo no le temía a nada. Clavó la mirada en la respiración agitada de Clara y en sus mejillas, enrojecidas por la ira y el pánico, para luego fijarse en sus labios rojos.

—Hace mucho que Vicente no se acuesta contigo, ¿verdad?

Clara lo fulminó con la mirada.

Le lanzó el bolso a la cara, pero Rodrigo lo interceptó fácilmente y lo arrojó a un lado.

Ella intentó darle un rodillazo, pero él ya estaba prevenido; dio un paso al frente y la acorraló contra la pared.

Con un hábil movimiento de su pierna, le bloqueó las rodillas, dejándola completamente inmovilizada.

—Señora Velasco... —susurró Rodrigo, con una sonrisa perversa, mientras sentía la suave presión en su pecho y la adrenalina disparándose en su sistema—. ¡Qué afortunado es el señor Velasco!... Me quitó mi proyecto, y yo me acuesto con su mujer. Dime, si él se entera, ¿sentirá que perdió o que ganó?

Los ojos de Clara se llenaron de terror.

Rodrigo se rió a carcajadas.

—Poder probar a la esposa de Vicente, ¡de todas formas yo salgo ganando!

Clara forcejeó con todas sus fuerzas, girando el rostro para esquivar su intento de besarla, y le escupió con desprecio:

—¡Basura como tú solo puede buscar sentirse poderoso haciendo estas cosas, para intentar rescatar esa autoestima y esa falta de capacidad que no puedes mostrar en público!

Rodrigo se quedó helado por un segundo. Clara aprovechó para empujarlo y echó a correr a toda velocidad.

—¡Ayuda! ¡Que alguien me ayude!

Pero apenas había dado un paso cuando Rodrigo la atrapó de la cintura desde atrás y la arrastró de vuelta. Clara seguía gritando, mientras la risa maliciosa de Rodrigo resonaba en su oído.

—¿Sabes qué lugar es este?

En todo Valle Dorado, no había un lugar más exclusivo y privado que ese.

Muchos personajes importantes a los que no era fácil ver, se reunían ahí.

Muchos acuerdos que no podían salir a la luz pública, se cerraban ahí.

Desde que vio llegar a Clara y observó al frío guardaespaldas irse en el auto, Rodrigo supo que esta era su oportunidad dorada.

¡No podía esperar ni un segundo más!

Capítulo 186 1

Capítulo 186 2

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