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LECCIONES DE MEDIANOCHE CON EL CEO romance Capítulo 79

Capítulo 79: Me enamoré de él.

El taxi se detuvo frente al edificio de Sofía. Daisy bajó con movimientos automáticos, aferrando el asa de una maleta pequeña que había llenado a toda prisa en la mansión de Cassian, metiendo lo primero que encontró antes de que él pudiera regresar. Subió los tres pisos con las piernas pesadas y golpeó la madera de la puerta de su amiga con nudillos temblorosos.

La puerta se abrió de golpe. Sofía apareció con el cabello recogido y una camiseta holgada, pero su expresión de bienvenida se congeló al ver el rostro de Daisy y la maleta a sus pies.

—Pasa —dijo, haciéndose a un lado sin preguntar.

Daisy entró en el pequeño apartamento, que olía a vainilla y hogar, un contraste violento con la opulencia gélida que acababa de abandonar. Dejó la maleta cerca del sofá y se dejó caer en el cojín, sintiendo que los huesos le pesaban toneladas.

—Pedí pizza. Llegará en un momento —anunció Sofía, cerrando la puerta con el cerrojo—. No te ves como alguien que quiera cocinar, y yo no tengo nada en la nevera que no sea yogur caducado.

Daisy asintió levemente, con la mirada perdida en la pared. Sus dedos jugueteaban con el dobladillo de su blusa, una inquietud nerviosa que no podía detener. Diez minutos después, el timbre anunció la comida. Sofía pagó, trajo la caja humeante y sirvió dos rodajas grandes en platos de cerámica, poniendo uno justo delante de Daisy.

—Bien —soltó, sentándose frente a ella y cruzándose de brazos—. Aquí tienes carbohidratos y queso. Ahora, empieza a hablar. Y no me salgas con que es estrés laboral, Daisy. Tienes cara de haber visto un fantasma o de haber matado a uno. Cuéntamelo todo, desde el principio, sin omitir ni un solo detalle sucio.

Daisy miró la pizza. El olor la mareaba. Y en su mente solo se repetía la imagen de Cassian, su mirada rota, la humillación en sus ojos cuando Alexander leyó el diario.

Le dolía.

Le dolía descubrir que Cassian la había usado como cebo, pero le dolía más verlo destruido. Porque a pesar de los gritos y la toxicidad, ella se había enamorado del hombre que había detrás de la máscara de venganza.

—Cassian y yo... —Daisy hizo una pausa larga, tragando el nudo que amenazaba con cerrarle la garganta. Miró a Sofía a los ojos, rindiéndose a la verdad—. Cassian me contrató para que sedujera a Alexander Van Deer. Quería que encontrara pruebas de que él mató a su esposa y a cambio pagó la cirugía de mi madre y me instaló en su casa solo para convertirme en su espía.

Sofía dejó caer el trozo de pizza sobre el plato, con la boca ligeramente abierta y los ojos como platos.

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