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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 241

Ivana se sintió un poco avergonzada. —¡Gracias!

Enseguida retiró la mano.

Nacho frunció el ceño. Desde el banquete de la mañana había notado que Ivana caminaba con cierta dificultad. Justo estaba a punto de preguntarle si se sentía mal o si le dolía algo.

Pero antes de que pudiera decir una palabra, sintió un empujón por la espalda que casi lo hace a un lado.

Nelson se acercó rápidamente a Ivana y, con tono irritado, le recriminó: —¿Otra vez fingiendo? Este piso está tan liso que no hay ni una sola piedra, y no tienes la pierna lastimada. ¿Para qué te haces la que te caes?

Al escuchar esas palabras, Ivana sintió un nudo áspero y doloroso en la garganta. Lo único que quería era quitárselo de encima.

Al ver la situación, Nacho intervino de inmediato, intentando obligar a Nelson a soltar el brazo de Ivana. Nacho iba al gimnasio regularmente y practicaba artes marciales mixtas; ¡sabía perfectamente que no le faltaba fuerza!

Sin embargo, cuando intentó apartar esa mano de dedos largos y hábiles, moldeada por años de cirugías, ¡le resultó imposible moverla un centímetro!

Nelson soltó una risa burlona al ver cómo el otro intentaba jugar al caballero andante frente a él. Con su brazo libre, lo apartó de un solo golpe.

Nacho dio un traspié, perdiendo casi el equilibrio, y su expresión se ensombreció por completo.

—Nelson, ¿qué te pasa? ¿No te das cuenta de que Ivana está harta de ti y no quiere que te acerques? ¡Suéltala de una vez!

Ante esto, Nelson soltó una carcajada irónica y, con total descaro, jaló a Ivana hacia su pecho, abrazándola con fuerza. —¿Con qué ojos viste que me está rechazando?

Ivana se sonrojó de la vergüenza. Intentó soltarse, pero era inútil. ¡Estaba convencida de que Nelson había perdido la cabeza!

Cuando ella lo necesitaba, él brillaba por su ausencia; pero cuando no lo soportaba, ¡se le pegaba como una sanguijuela!

—Nelson... mejor suéltala. La estás lastimando...

Ese tono de falsa dulzura hizo que Nelson aflojara ligeramente el agarre de forma inconsciente.

Ivana aprovechó la oportunidad para pisarle el pie con todas sus fuerzas. Así, logró zafarse de forma un tanto brusca.

Nelson soltó un ligero siseo de dolor, pero la mano que sostenía su muñeca no la dejó ir por completo.

Ivana se acomodó el cabello alborotado, pero al ver que no podría liberar su muñeca, decidió rendirse.

Dirigiéndose a Nacho, que aún seguía en shock, señaló a Yadira.

—Permíteme presentártela yo también: ¡ella es la futura esposa con la que mi marido planea casarse!

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