¿Exactamente siete años?
Ivana sacó la cuenta. Dos años de noviazgo, un año internada en el hospital, más cuatro años de matrimonio... ¡Realmente ya habían pasado siete años!
—A decir verdad, incluso sin aquel incidente de la puñalada, cualquiera se habría dado cuenta de que ustedes dos terminarían casándose tarde o temprano —continuó Gonzalo con tono paternal. Al fin y al cabo, él había visto de cerca cómo esos dos jóvenes se habían enamorado y, naturalmente, deseaba que tuvieran un final feliz.
La sonrisa de Ivana fue un poco amarga; no sabía qué responder.
Al notarlo, Gonzalo fingió ligereza y soltó una carcajada. —¡Este viejo ya no está a la moda! Tómate mis palabras como lo que son, simples ocurrencias. ¡Las cuestiones del corazón solo las entienden quienes las viven! Pero bueno, desde que te casaste casi no sales. ¡A ver cuándo te haces un espacio para venir a visitarnos a Paola y a mí! ¡Ella no ha dejado de preguntar por ti!
La pesadez en el pecho de Ivana se alivió un poco. —¿Cómo está la salud de Paola?
Gonzalo asintió con entusiasmo. —¡De maravilla! Vive mucho mejor que yo. Todos los días va a sus clases, ahora le fascina la música urbana, y últimamente le ha dado por aprender a cocinar comida súper picante. Además, pasa más tiempo en internet que yo; siempre me sale con palabras de moda que no entiendo y ahora mismo está enganchadísima con una serie. Si quiero invitarla a salir, ¡tengo que hacer una cita con ella porque tiene la agenda llena!
Al hablar de su esposa, las arrugas en el rostro de Gonzalo se profundizaron en una sonrisa llena de amor.
¡Ivana sentía una envidia genuina!
Cuando estuvo internada, Paola iba a visitarla constantemente. A través de sus redes sociales, era evidente la vida tan vibrante y colorida que llevaba. En el pasado, Ivana solía preguntarse si, cuando ella y Nelson envejecieran, serían como Gonzalo y Paola.
Pero la realidad le había demostrado que no todas las parejas logran mantener el amor vivo. ¡Son muy pocos los que logran acompañarse hasta el final de sus días!
Cuando Gonzalo se despidió, Ivana se quedó de pie, absorta en sus pensamientos.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llegas tarde: el divorcio ya está firmado