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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 285

—Aquel día en la azotea, decidiste no saltar. ¿Acaso ahora no deberías tratarte mejor a ti mismo?

Yadira hablaba con un tono suave y persuasivo, intentando alargar la conversación.

Sabía perfectamente la importancia y el lugar que ocupaba Roque en el corazón de Nelson.

Sin embargo, hoy Nelson no tenía ni una gota de paciencia. Hizo un ademán con la mano y dijo: —Vete.

Yadira se quedó atónita. ¡Normalmente, cada vez que mencionaba a su hermano, él no podía evitar quedarse hablando un poco más!

Pero esta vez, ¿ni siquiera usar a su hermano había funcionado?

—Está bien, te dejo trabajar. Me voy.

Se dio la vuelta dispuesta a marcharse, pero la voz de Nelson la detuvo en seco.

—Yadira, siempre te estaré agradecido por haberme salvado y por ayudarme a superar aquella etapa tan oscura. Pero usar ese favor para manipularme a través del chantaje emocional es detestable. ¿Lo entiendes, verdad?

El rostro de Yadira palideció. Tuvo unas inmensas ganas de darse la vuelta y gritarle si acaso no era exactamente lo mismo que había hecho Ivana: obligarlo a casarse con ella solo porque recibió una puñalada en su lugar. ¿Acaso eso no era chantaje emocional?

Pero al encontrarse con la mirada de Nelson, tan oscura y profunda como la noche, apretó los dientes, dio media vuelta y salió rápidamente.

Nelson se reclinó en la silla, cerró los ojos y una ola de agotamiento lo envolvió por completo.

Pero un segundo después, volvió a clavar la vista en la pantalla de su teléfono.

La pantalla se encendió de repente, pero era una llamada de Federico.

Apenas contestó, se escuchó una avalancha de quejas sin filtro desde el otro lado de la línea.

—No sé cómo juzgarte, pero yo creo que como tu mujer te dejó, estás frustrado y descargas tu ira con el primero que se te cruza.

—Anímate, ¡al menos no se fugó con otro hombre!

Esa frase, dicha sin ninguna mala intención, hizo que Nelson abriera los ojos de golpe.

De pronto recordó aquel día en el Hotel Dorado, cuando se topó con Silverio y notó aquellos pequeños gestos de complicidad que tenía con Ivana.

¿Sería posible que Ivana estuviera con Silverio...?

Nelson colgó el teléfono de inmediato. Dudó un segundo y luego le envió un mensaje a sus hombres.

[¡Vigilen a Silverio! Averigüen si hace algo fuera de lo común y si sale de la ciudad, ¡avísenme de inmediato!]

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